La obra, financiada por el Estado Nacional, comienza en la intersección de las avenidas Leandro Alem y Córdoba. Es la segunda estación de la prolongación de la linea E desde Bolívar a Retiro.

Con una velocidad inusitada para las obras públicas en Argentina, en estos días comenzó la construcción de la estación Catalinas.  Ubicada en la intersección de las avenidas Leandro Alem y Córdoba, contará con amplios andenes y vestíbulos para servir al area de oficinas de Catalinas y Puerto Madero. Si bien aún no están definidos algunos parámetros del estilo de la estación, algo que sí ocurre con Correo Central, Catalinas podría ser muy similar a la estación Juramento de la línea D, con columnas centrales y techos de gran altura, aunque con andén central. Todo el trazado de la extensión hasta Retiro contará con dos túneles simples separados, a diferencia de la mayoría de las líneas que cuentan con túneles dobles.  Además, estará ubicada en cercanias de la parada Córdoba del Tranvía del Este, al que el secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, prometió extender muy pronto hasta Retiro. Media calzada de Alem se encuentra cortada y las máquinas empezaron la ejecución de los pilotes.

Las obras de extensión de la línea E avanzan en tiempo y forma previstos.  En lo que respecta a la estación Correo Central, ya se terminó la excavación de los pilotes, mientras que la finalización de la losa se espera para principios de enero.  Luego, comenzarán los obreros a remover la tierra debajo de la losa para después ejecutar la solera, andenes y entrepisos con técnicas de construcción como las utilizadas en las demás obras de subte.

La extensión de la línea E es la única obra de subtes a cargo del Estado nacional en virtud de la sanción de la Ley de Emergencia Ferroviaria en enero de 2002.  Este proyecto iba a ser encarado originalmente por la concesionaria Metrovías, y a ello se había comprometido en el contrato que firmó con el Estado.  Tras años de demora, en 2006 el ex presidente Néstor Kirchner abrió los sobres de la licitación, que ganó la constructora de Benito Roggio, dueño de Metrovías.  En 2007, la obra estuvo a punto de arrancar pero fue frenada por falta de fondos.  Sin embargo, el interés del Gobierno nacional por mostrar obras de subte cuando su principal adversario, el jefe de Gobierno Mauricio Macri, no pudo cumplir su promesa de 10 kilómetros al año, hizo que se dieran inicio a los trabajos a mediados de 2008.

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