Dietrich confirmó que el gobierno buscará transferir el manejo de servicios ferroviarios a provincias y municipios. Intendentes ya salieron a rechazar la medida, afirmando que no están en condiciones financieras de hacerse cargo de los trenes. En tanto, se fragmenta la red en la región metropolitana, donde cada línea comenzará a manejarse por separado. La ley de Ferrocarriles Argentinos, camino a convertirse en letra muerta.

El ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, confirmó las intenciones del gobierno de fragmentar la administración de la red ferroviaria. En declaraciones a LU 19 La Voz del Comahue, de Cipolletti, el funcionario explicó que la intención de las autoridades es “transferir la jurisdicción a las provincias, a las intendencias y en eso estamos trabajando”.

“El gobierno nacional está metido en el medio. Diría que termina siendo hasta un obstáculo, por lo menos burocrático”, fundamentó el ministro. La decisión de provincializar y aún municipalizar servicios ferroviarios había sido anticipada semanas atrás, cuando trascendió que Dietrich buscaba volver a entregar a la provincia del Chaco la administración de sus servicios ferroviarios –actualmente en manos de Ferrocarriles Argentinos–, con el apoyo del gobernador de esa provincia y del senador radical Ángel Rozas, presunto ideólogo de la medida.

“Hay un regreso a los 90 en descentralizar servicios en provincias que no tienen capacidad económica y operativa para afrontarlos y así hacerlos fracasar”, dijo a este medio un ex alto funcionario de la SOFSE, quien pidió reserva de identidad.

La municipalización del Tren del Valle, uno de los primeros en ser atacados por la nueva gestión, fue rechazada de plano por el intendente de Cipolletti, Aníbal Tortoriello (PRO), quien afirmó “Tenemos cero preparación para manejar este servicio y las arcas municipales tampoco están en condiciones de asumirlo”. El intendente de Neuquén, aliado al gobierno nacional y más interesado por importar a la Patagonia el Metrobús que por la continuidad del tren, fue reacio a realizar comentarios al respecto.

En una línea similar a Tortoriello se expresó el diputado nacional por Río Negro, Luis Bardeggia (FPV), quien dijo que “municipalizar el Tren del Valle es condenar a muerte al tren. Tuvimos que esperar más de 20 años para recuperar un medio de transporte estratégico como es el ferrocarril y no estamos dispuestos a perderlo […] Sería bueno que trabajen para mejorar y ampliar el servicio, pero nunca para desligarse de una responsabilidad que es inherente al Estado nacional”, afirmó.

El Tren del Valle ha sido blanco predilecto de las críticas: ahora buscan municipalizarlo.
El Tren del Valle ha sido blanco predilecto de las críticas: ahora buscan municipalizarlo.

El proyecto de transferencia cayó como un baldazo de agua fría en el entorno de la senadora Magdalena Odarda (CC-ARI, Río Negro), quien preside una comisión especial interpartidaria para la Recuperación del Tren Estrella del Valle y Tren del Dique en el Senado de la Nación y que en los últimos meses se mostró particularmente activa por el sostenimiento y ampliación del servicio. De hecho, recientemente sostuvo una reunión con el intendente de General Roca, Martín Soria, y con su hermana, la diputada María Emilia Soria –quien meses atrás había disparado el rumor de la posible vuelta de Randazzo al gabinete, luego desmentido categóricamente por su vocero– junto a quienes solicitó la extensión del recorrido entre Chichinales y Senillosa.

De acuerdo con el Plan Quinquenal de Ferrocarriles Argentinos, el Tren del Valle debería extenderse hacia Plottier y General Roca para 2020, con la perspectiva de transportar más de 670.000 pasajeros anuales pagos. No obstante, desde que el nuevo gobierno congeló su aplicación (“el Plan Quinquenal es sólo un libro y no lo van a tomar como guía de trabajo”), tales proyectos se han transformado en letra muerta.

No obstante, la balcanización de la red no se limitaría al interior del país. En la propia región metropolitana de Buenos Aires han comenzado a aparecer signos de fragmentación. El proyecto es, en este caso, que cada línea se maneje de manera autónoma, sin coordinación central.

Este tipo de separación podría resultar altamente nociva para la coordinación y planificación del funcionamiento de la red, máxime cuando –a la inversa de la época de las concesiones– todas las líneas se encuentran a cargo del Estado o en proceso de revertir a éste cuando se terminen las concesiones (Urquiza y Belgrano Norte).

En todo caso, lo que queda claro es que la desaparición de las menciones, la marca y el logo de Ferrocarriles Argentinos trascienden una cuestión de imagen y develan el verdadero proyecto de las nuevas autoridades para los ferrocarriles: desandar el camino de los últimos tres años y convertir en letra muerta una ley que hasta los propios diputados del actual oficialismo acompañaron.

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