Durante enero y febrero de este año la línea B transportó un 10% más de pasajeros que en iguales meses de 2017. El incremento se hizo sentir fuerte en la estación Federico Lacroze, donde pasaron por molinetes hasta un 30% más de usuarios que en el año anterior. Cabe recordar que el uso del Urquiza había aumentado fuertemente por el servicio limitado del San Martín. La integración de la B y el Urquiza, nuevamente en debate.

La línea B del Subte transportó durante enero y febrero pasados un 10% más de usuarios que en igual período de 2017.

Concretamente, en enero fue utilizada por 6.170.000 pasajeros, un 9,7% más que en enero de 2017, y en febrero por 5.813.000, un 10,3% más que en igual período del año anterior), según datos proporcionados por la operadora Metrovías.

El aumento de la demanda sobre la B se hizo sentir especialmente en la estación Federico Lacroze: en enero de este año pasaron por sus molinetes un 26,3% más pasajeros que en igual mes del año anterior, mientras que en febrero el porcentaje fue de un 31,1% más que en el mismo período de 2017.

La línea tuvo que hacer frente a las circunstancias a pesar de estar funcionando bajo el programa operativo de verano, que contempla una disminución de la demanda por las vacaciones. Además, hacia mediados de febrero se vio afectada por el estallido de la crisis del asbesto, que llevó al retiro preventivo de tres formaciones CAF 5000, lo que puso de manifiesto la crisis de material rodante que enfrenta la línea desde hace largo tiempo.

El incremento durante la época estival estuvo relacionado principalmente con el fabuloso crecimiento del número de pasajeros transportados por la línea Urquiza (un 47,6% más que en enero y febrero del año anterior). Cabe recordar que esa línea absorbió buena parte de la demanda de la línea San Martín, que durante los meses de verano operó con un servicio limitado desde Villa del Parque para facilitar avances en la obra del viaducto.

Los números no hacen más que confirmar una vez más la íntima relación existente entre el Urquiza y la línea B, cuyas demandas se retroalimentan mutuamente.

No en vano, y teniendo en cuenta la compatibilidad tecnológica entre ambas, se ha propuesto en numerosas ocasiones la realización de servicios combinados entre ambas líneas, algo que inclusive estaba contemplado en el contrato de concesión original de Metrovías y que fue una de las razones de mayor peso para que esa línea ferroviaria fuese concesionada en el mismo paquete que el Subte. Sin embargo, ese proyecto ha ido perdiendo peso en los últimos años. De hecho, y a pesar de que cuenta con facilidades para llegar al centro mediante infraestructura existente, la línea Urquiza es la única del área metropolitana que quedaría excluida del esquema de la Red Expresa Regional (RER).

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