Matías Kruger, de 24 años, falleció en la madrugada del miércoles al recibir una descarga de 1500 volts mientras realizaba tareas de mantenimiento en el techo de una formación. Si bien Metrovias aseguró que el Subte cuenta con protocolos de seguridad para estas tareas, los Metrodelegados sostienen que no se cumplen estrictamente.

El Subte y el Premetro estuvieron paralizados durante todo este miércoles, luego de que un trabajador de la línea H muriera electrocutado al recibir una descarga de 1500 volts mientras reparaba un equipo de aire acondicionado de una formación Alstom en el taller Colonia de la línea H a las 2.30 de la mañana de hoy.

El secretario general de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), Roberto Fernández, dijo a radio La Red que el servicio será restablecido una vez que las pericias confirmen las circunstancias exactas de la muerte de Matías Kruger, de 24 años, mientras realizaba sus labores.

En declaraciones a radio Vorterix, Fernández dijo que Kruger “es el quinto muerto en menos de ocho años de la misma manera” y denunció que “en un lugar donde se trabaja con alta tensión, el error más mínimo lleva a estos hechos. Los protocolos de seguridad tendrían que ser terriblemente estrictos y no lo son. La empresa tiene la responsabilidad”.

Por su parte, la operadora Metrovías emitió un comunicado en donde expresó su pesar por el fallecimiento del trabajador y deslindó responsabilidades al explicar que “para la realización de dichas tareas  la empresa capacita a todo el personal involucrado para asumir esta responsabilidad, quienes deben revalidarla todos los años en pos de reforzar el conocimiento y la aplicación del protocolo de seguridad”.

Además la empresa aclaró que “si bien existen lineamientos generales para la operación en los talleres en que se llevan a cabo las tareas de mantenimiento del material rodante del Subte y Premetro, cada uno cuenta con protocolos específicos que se ajustan a sus características y necesidades”

No obstante, no es la primera vez que sucede un hecho de esta naturaleza. En la línea E, David Alfonso falleció cuando realizaba tareas de mantenimiento en el techo de una formación GEE en el cochera Pavón. En 2013, Antonio Villares murió electrocutado al tocar el tercer riel mientras intentaba encender una bomba de desagüe en la estación Los Incas, que se había inundado en medio de un fuerte temporal. Ese mismo año, un operario del Taller San José recibió una descarga eléctrica de 1500 V mientras trabajaba en un tren Nagoya; aunque herido, logró sobrevivir. En 2012, un trabajador del taller Congreso de la línea D falleció al recibir una descarga de una soldadora que, de acuerdo a la denuncia realizada en su momento, tenía cables en estado defectuoso. Días atrás la Justicia anuló el sobreseimiento de personal jerárquico y directivos de Metrovías, en el marco de la causa por ese hecho.

Comentarios