Retoman el ritmo en la extensión de la línea B

Tras casi un año de inactividad, reinician los trabajos en la cochera de la línea B. El recorte presupuestario impide que se aceleren los trabajos.

Tras casi un año de inactividad, al que se sumó el escándalo por el pago de 75 millones de pesos a los contratistas por obras que no iban a realizar, resurgen los trabajos en la extensión de la línea B.  Las estaciones Echeverría y Juan Manuel de Rosas (ex Villa Urquiza) recibirán los últimos retoques que necesitan para ser inauguradas, a la vez que se continuarán las obras de la cochera Rosas. Para ello, Benito Roggio, a cargo de la obra, reincorporó a personal desplazado a fines de 2008 tras el recorte presupuestario implementado por el macrismo.

Las estaciones están en condiciones de ser inauguradas el año próximo, aunque para ello requieren ciertas obras complementarias para evitar complicaciones en su operatoria.  Entre ellas, se cuenta la construcción de la cochera tras la estación Rosas, indispensable para un ágil movimiento de los trenes, que se ha reanudado hace pocos dias.  En los obradores ubicados en las cercanías de la futura estación Rosas, se aprecian grandes cantidades de balasto almacenado, que ya está siendo bajado a los túneles.  Para no repetir la experiencia vivida tras la inauguración de Los Incas en agosto de 2003, se esperará a que esta obra esté concluida para abrir el nuevo tramo.  En la actualidad, los trenes que deben salir de servicio cuando ya no son requeridos deben finalizar su recorrido en Federico Lacroze y retroceder, con los riesgos que ello implica, para poder entrar en la cochera-taller Rancagua. 

Sin embargo, la demora en las obras no es la única causa de que la extensión de la B no pueda inaugurarse.  Para que la frecuencia no disminuya, se necesitará más material rodante.  Los actuales coches Mitsubishi Eidan 500 existen en cantidad suficiente para operar la línea entre Alem y Lacroze.  Tras la apertura de Tronador y Los Incas sin incorporar más coches, la frecuencia de la línea se vio notablemente afectada además de ver incrementada su congestión por los pasajeros incorporados al servicio.  Para que esta situación no se repita, el Gobierno nacional decidió comprar coches CAF serie 5000 al Metro de Madrid.  Estos trenes, incorporados al servicio en la capital española a fines de los años 70, necesitan algunas modificaciones para poder circular en la B: reemplazo del pantógrafo por patín para tercer riel y adaptación de sus sistemas eléctricos a 550 VCC; reemplazo del sistema ATP español, incompatible con el ATP instalado en Buenos Aires; incorporación e un zócalo en las puertas para salvar la distancia con los andenes; trabajos generales de pintura.  Tras las exitosas pruebas realizadas con una dupla durante 2008, el Gobierno nacional suspendio la compra del resto de los coches hasta nuevo aviso por problemas financieros.  Mientras tanto, los usuarios de la B viajan cada vez más apretados.

 

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