El coche fue afectado por graffitis en la entrada al pabellón 3 de Ciudad Universitaria, donde fue emplazado por el Ministerio de Ambiente y la UBA. La unidad, construida en madera en 1913, está apenas cubierta por un alero que no la protege ni del sol ni de la lluvia.

El coche La Brugeoise 78, emplazado a principios de año en Ciudad Universitaria, fue pintado con graffitis a pocos días de que se habilitara al público en la ubicación elegida por la Universidad de Buenos Aires para su exhibición.

La unidad fue colocada sobre una base de hormigón cubierta apenas por un alero de chapa, similar a los utilizados para las paradas de colectivos, y sin ningún tipo de enrejado perimetral que la proteja de ataques. De acuerdo al decano de la Facultad de arquitectura y Diseño (FADU), Luis Bruno, el vehículo se iba a usar como oficina de informes sobre las carreras de la UBA pero, hasta el momento, se encuentra cerrado al público.

Durante las tareas de emplazamiento en Ciudad Universitaria, se le habían retirado todos los graffitis que aún conservaba de su época de servicio, epidemia que afectó a las dotaciones de trenes de casi todas las líneas entre 2012 y 2014.

Coche La Brugeoise vandalizado en Ciudad Universitaria, apenas cubierto por un alero (Miguel Angel Moreno)

Cabe recordar que la carrocería de los Brugeoise está construida, a excepción del bastidor, enteramente en madera por lo que no es aconsejable que esté a la intemperie, sobre todo si se considera que es una pieza histórica fabricada hace ya más de un siglo.

La unidad, al igual que el resto de la flota histórica de la línea A, fue retirada de servicio en enero de 2013 tras casi 100 años de funcionamiento ininterrumpido. Usuarios y legisladores porteños como María Rachid y Rafael Gentili lograron que la Legislatura sancionara, en diciembre de 2013, la ley 4886 que incorpora a la flota La Brugeoise al patrimonio histórico de Buenos Aires.

Si bien allí se habilita la donación a instituciones sin fines de lucro, claramente la forma en la que la unidad fue exhibida al público, al igual que lo que sucede con el coche donado al comedor de Margarita Barrientos, no es lo que había sido contemplado por el espíritu de dicha norma.

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