Un tren Fiat Materfer de la línea D fue transferido a la línea A para reforzar su operación. No obstante, la falta de personal impide que se noten cambios sustanciales en la calidad del servicio. En tanto, los coches belgas van a reparación general.

Una formación Fiat Materfer, que prestaba servicio en la línea D, fue transferida a la A para reforzar la operación de un servicio cuya calidad decayó notablemente en los últimos meses.  Esta nueva incorporación eleva el total de material rodante disponible en la línea A de 105 a 110 coches, equivalentes a 22 formaciones de cinco coches cada una, más que suficientes para abastecer a las 15 estaciones de la traza Carabobo – Plaza de Mayo con una frecuencia de 120 segundos -máxima admitida por el actual sistema de señales instalado en 2008-.

Los coches recientemente incorporados ostentan el esquema amarillo con franja gris plomo adoptado por la concesionaria Metrovías y ya visible en otras líneas.  Los coches Fiat Materfer son el único tipo de material rodante de diseño nacional que circula en el Subte porteño.  Las primeras unidades de su tipo entraron en servicio en junio de 1980 y están preparados para operar con todos los sistemas de señales y voltajes presentes en las líneas electrificadas con catenaria (todas menos la B), lo que los convierte en los únicos capaces de ser reconfigurados rápidamente para funcionar con los 1100 VCC y paratren al techo de la línea A.

Mientras tanto, la concesionaria Metrovías envía periódicamente a reparación general a los centenarios coches La Brugeoise.  Además de realizarles trabajos de pintura exterior, se recambian piezas esenciales para el correcto funcionamiento de estas unidades como los sistemas eléctricos, suspensiones, ruedas y sistemas de freno, entre otros componentes.  Estas tareas, que se efectúan cada cuatro años y que se suman al mantenimiento periódico realizado cada 20.000 kilómetros, presentaron una novedad: la aplicación del esquema de pintura de los Fiat Materfer a los coches La Brugeoise reformados por EMEPA.  En 1987, quince coches belgas fueron enviados a la planta de dicha empresa en Chascomús donde, siguiendo un curioso concepto de modernización, se reemplazaron las carrocerías de madera por unas metálicas que fueron montadas sobre la mecánica original de 1913.  De allí vinieron pintados con el esquema gris con bandas azules y rojas que, según parece, mantendrán por poco tiempo más.

No obstante, difícilmente los usuarios noten una mejora en el alicaído servicio de la línea A.  Luego de la huelga que tuvo paralizada a la A durante 10 horas el pasado 2 de septiembre, el conflicto entre Metrovías y AGTSyP por la falta de personal parece encontrarse en una impasse sin que se llegue a una solución definitiva.  Hasta que ello no ocurra, no se podrá aprovechar el suficiente material rodante disponible para prestar un servicio acorde a las demandas de los pasajeros.

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