Metrovías S.A. informa a los pasajeros su orgullo por operar la nueva línea H al tiempo que anuncia obras ajenas.

La concesionaria Metrovías S.A. no puede parar de superarse. Después de su Informe de Gestión número 14, que apareció en las tantas carteleras del subterráneo en medio de las demoras y denuncias por la falta de mantenimiento, ahora sorprende atribuyéndose nuevos logros. Atribuciones que, como la afirmación de haber convertido en moderna y eficiente una actividad “tradicionalmente deficitaria”, moverían a risa si no se tratara de un servicio público operado con bienes del Estado y fortísimamente subsidiado.

A pocos días de la hermética inauguración de la línea H, sorprendió a los pasajeros con una publicidad a página completa en el diario La Razón donde se congratula de ser su operadora. Para Metrovías ser concesionaria de la nueva línea es “un orgullo”. Altruismo aparte, lo cierto es que es otro gran negocio para la empresa y su único dueño –desde que fueron retiradas su acciones en bolsa– Aldo Benito Roggio.

La publicidad de Metrovías afirma que la nueva línea es “Un logro conjunto del Gobierno Nacional, el Gobierno de la Ciudad y los vecinos de Buenos Aires”. El logro es del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y de sus contribuyentes en forma prácticamente exclusiva, a través de su empresa Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado (SBASE). SBASE, responsable de diseñar la línea y controlar la ejecución las obras, es además la propietaria de toda la red de subterráneos.

A pesar de todo, el nombre de SBASE no figura en el aviso de la concesionaria. Sí aparece el logotipo de Metrovías, que no tuvo absolutamente nada que ver con la “Nueva línea H del Subte” que anuncia casi como algo propio. De hecho, hasta la asunción de Juan Pablo Schiavi como ministro de Obras Públicas de Telerman, ni siquiera se pensaba en que fuera su operadora.

Subterráneos de Buenos Aires, como ya lo planteara su ex presidente Alejandro Nazar Anchorena en 1999, estaba en condiciones de volver a encargarse directamente de la prestación de servicios en esta nueva línea de su titularidad. Los cuadros técnicos existen. Sin embargo, en los últimos meses de decidió su entrega a Metrovías en forma “provisoria” –sin licitación– con el argumento de que era la única con capacidad operativa para hacerlo.

Curioso, porque también debió tomar y capacitar empleados para cubrir los nuevos puestos. Doblemente curioso, porque ni Metrovías ni Aldo Roggio tenían experiencia alguna cuando tomaron las riendas de la red en 1994. Personal de SBASE debió capacitar a sus reemplazantes. Y ahora se dice, palabras más o menos, que la concesionaria es irremplazable. Lo cierto es que Metrovías tomó de buena gana la nueva línea y los millones en subsidios que le vendrán como premio.

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