El boleto electrónico lanzado por el Gobierno se expande lentamente. Los que ya lo tienen detectan problemas en su funcionamiento.

 El Sistema Único de Boleto Eléctrónico (SUBE) fue anunciado por la Presidente Cristina Fernández de Kirchner el 4 de febrero de este año.  En uno de los puntos más álgidos de la escasez de monedas para viajar, la Presidente prometió que el sistema estaría completamente operativo 90 días después de su anuncio y por un costo de 200 millones de pesos.   El 19 de junio, el Gobierno puso formalmente en marcha el sistema cuando recién acababan de resolverse las cinco licitaciones necesarias para montar lo que promete ser una de las redes de boleto electrónico más grandes del mundo.  Asi, faltando tan sólo nueve días para las elecciones legislativas, se entregaron 50.000 tarjetas magnéticas basadas en el sistema que la empresa Monedero montó en las seis líneas de subte, los ferrocarriles Urquiza y Belgrano Norte y unas pocas líneas de colectivos. 

Este mes comienza la primera etapa de la implementación del SUBE.  Se comenzarán los trabajos en las principales terminales ferroviarias y de colectivos: Plaza de Mayo, Constitución, Retiro, Once, Liniers, Morón y Lanús, para luego expandirse a zonas de menor tráfico.  Se prevé la instalación de 10.000 máquinas validadoras en las estaciones de trenes y a bordo de colectivos; 5.000 lectograbadoras en puestos de diarios y comercios adheridos para la recarga y el reparto de 4,5 millones de tarjetas.  En este sentido, avanzan las negociaciones entre las empresas de transporte automotor y la Unión Transitoria de Empresas (UTE) formada por Indra, Metronec y Siemens, a cargo de las validadoras.  “La UTE que conformamos tiene todo listo para empezar a instalar las validadoras a fines de septiembre o principios de octubre, a razón de 2.000 por mes. Trabajaremos en varios frentes simultáneos”, dijo Sebastián Tamanaha, de Metronec.  “La idea es empezar por los garages de las grandes empresas de colectivos”. En estas playas de estacionamiento, se estacionan grandes cantidades de unidades en horario nocturno. “Cada noche, de esta manera, vamos a poder equipar muchísimos vehículos sin grandes dificultades”, señaló el ejecutivo de Metronec.

La otra parte del sistema es la referente a los puntos de recarga.  Además de utilizar los 1.768 puntos de recarga del sistema Monedero, la Secretaría de Transporte analiza las ofertas de REDIAF (cámara que agrupa a los puestos de diarios y revistas), el Banco Provincia, la red de cajeros Link y los comercios que venden tarjetas para celulares.  Por otra parte, las autoridades tienen prácticamente cerrado el acuerdo con el Correo Argentino, OCA y Andreani para que se puedan entregar tarjetas SUBE en sus oficinas postales.

Demoras y problemas en la implementación

Si bien parece haber ya un esquema claro de instalación del sistema que, según el secretario de Transporte Juan Pablo Schiavi, estará listo en julio de 2010 y costará 700 millones (contra los 200 millones iniciales), aun se registran algunos inconvenientes en su funcionamiento.

  • Tarjeta única: Uno de los puntos centrales del SUBE era que cada persona iba a poder tener a su nombre sólo una tarjeta, de carácter intransferible.  No obstante, el apuro por implementarlo y mostrar resultados visibles a la opinión pública llevaron a ue esta premisa no siempre se cumpliera.  Algunos pasajeros poseen hasta tres tarjetas a su nombre debido a la falta de una base de datos común de usuarios registrados.  Según los especialistas, cuando el sistema se encuentre totalmente operativo, estas tarjetas repetidas (la mitad del total) deberán reimprimirse.  Para el Estado, el costo de cada tarjeta es de 5,32 pesos.
  • Viajes de emergencia: Otra de las características del SUBE, que lo distingue de sus antecesores electrónicos, es la incorporación de dos viajes de emergencia que el pasajero podrá realizar cuando se le acabe su saldo y que le serán descontados de su próxima recarga.  De acuerdo a un relevamiento realizado por el diario Crítica de la Argentina en estaciones de las líneas B y D y en las líneas 5, 50 y 101 de colectivos, este beneficio aún no está disponible.
  • Recarga inicial:  La tarjeta SUBE viene, al momento de retirarla del stand, con una carga mínima de dos pesos.  María Echeverri, usuaria del sistema, dijo: “cuando obtuve la primera, la gente de Nación Servicios que estaba en el stand me dijo que la tarjeta tenía dos pesos de carga inicial. Cuando me subí al 68, el colectivero me dijo que estaba vacía”.

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