Shakespear realiza la nueva señalética interior del Subte

El prestigioso Estudio Shakespear trabajó en el rediseño de la nueva señalética interior: planos, cenefas y nuevas indicaciones de seguridad se complementan con los mapas de entorno de Ciudad Legible y la nueva imagen exterior de los trenes para cambiarle la cara al Subte.

Ronald Shakespear, maestro en proyectos de branding y señalización y responsable del diseño original del Subte, nos explica los detalles de este proyecto. Antes de empezar, Ronald nos aclara una cuestión acerca del naming. «Debo decir que el Subte, se llama Subte porque en 1995 instalamos esa denominación en la ciudad. No es demasiado mérito ya que esa es la forma en que siempre lo llamó la gente, un rescate de la voz popular», explica. «La empresa se llamó siempre Subterráneos de Buenos Aires desde 1908. Largo y aburrido, ¿no?». Ahora, Subte está instalado en la memoria colectiva. Ronald recalca: «Hemos pagado una deuda con la sociedad». En retribución, Diseño Shakespear ha recibido el Premio ICSID en Montreal como uno de los trabajos icónicos de las ciudades del mundo. Un orgullo para el estudio que además puede presumir de ver su trabajo publicado en libros y revistas de Estados Unidos, Suiza, Alemania, Canadá, China, etc.

Al conocer la noticia del nuevo diseño de la señalización del interior del Subte, hay una cuestión que no nos dejamos de hacer. ¿Por qué es ahora cuando se aborda este aspecto? Es decir, ¿no hubiera sido más lógico que este apartado de la señalización de los coches se hubiera continuado como parte del proyecto inicial?

 Ante la duda, Ronald nos aclara: «El proyecto de imagen y señalización del 95 incluyó absolutamente todo. También el interior de los coches. Por lo general no damos puntada sin hilo. Somos sastres a medida». Sin embargo, con el paso del tiempo había nuevas necesidades o carencias a cubrir. «En principio, los nuevos coches son de origen chino, con diferencias antropomórficas distintas a los anteriores, con mucho más confort para el pasajero y ahora con casi nula publicidad. La señales nuevas son más breves y simples y la fuente tipográfica es clara y eficiente».

La señalización tiene un lenguaje y unos códigos visuales propios. La funcionalidad es una regla básica que debe primar, especialmente en un medio de transporte público, como es el Subte, por el que a diario pasan miles y miles de personas. Le preguntamos a Ronald acerca de esos aspectos a tener en cuenta desde el punto de vista del diseño –iconografía, colores, tipografía…–. El maestro responde: «El principal problema de las señales es descifrar el código de la gente. Si el diseño no sirve para que la gente viva mejor, no sirve para nada. Por eso nos guiamos siempre en un programa básico de cinco subsistemas: 1. Gráfico. 2. Cromático. 3. Tipográfico. 4. El emplazamiento. 5. La secuencialidad».

El siguiente punto nos lleva a preguntarnos. A la hora de enfrentarse a un proyecto de esta magnitud, ¿por donde se empieza a trabajar? ¿Qué ha sido lo más complejo? La respuesta es clara: «Empezamos siempre a través de la intuición y la experiencia previa», nos explica y luego está «el análisis y relevamiento para verificar aquella intuición».

Más cuestiones que nos hacemos son, ¿hasta qué punto conectan ambos proyectos? Es decir, ¿son dos apartados de un mismo todo en el que existe una coherencia visual? ¿O mantienen líneas diferentes? Para Shakespear, en realidad «es un plan total, como la señalización urbana de la ciudad». Y recalca: «Cada ítem tiene sus particularidades, pero conforman una misma familia de comunicación. Una sola voz».

Lo sorprendente es saber que el proyecto solo ha llevado unos cuatro meses de trabajo incluyendo la documentación para producir. Si bien, ello sólo es posible contando con un equipo de profesionales, en este caso formado por el director de proyecto Juan Shakespear –hijo de Ronald, y quien en estos momento dirige Diseño Shakespear –, a quien se unen Lucía Lartirigoyen, Belén Artigas, Claudio Sardén y Gonzalo Strasser.

Actualmente, dentro del diseño no son muchos los profesionales dedicados a este campo tan especial como es el de proyectos de señalización. Seguro que tienen sus particularidades. Con una amplia experiencia como es la de Ronald Shakespear, nos indica qué aspectos considera que son clave. Aquí unos consejos para quienes estén pensando en dedicarse a este campo del diseño: «El ruido semiótico de la ciudad y sus servicios ensordecen a la gente. Es necesario diseñar señales amigables y de tono coloquial que aparezcan el paisaje público cuando son requeridas y luego se escondan en la jungla urbana hasta nuevo aviso».

Por Maria Ángeles Domínguez para Graffica

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