La extensión de la línea E a Retiro que ayudaría a desconcentrar el centro porteño ya está paralizada, pese a que la propia Cristina Kirchner la anunció.

El caos del centro porteño, que el viernes pasado alcanzó niveles históricos, fue el broche de oro para una semana en la que el transporte público dejó en evidencia que los 5 años de administración kirchnerista, lejos de paliar los problemas del sector, los agravaron.

La expresión más dramática fueron los incidentes ocurridos en la línea Sarmiento, pero el propio proceso de reestatización de Aerolíneas Argentinas y el colapso porteño, revelan porqué el tema transporte escaló a lo más alto de la agenda política.

La situación fue aprovechada por el jefe de Gobierno, Mauricio Macri, quien se sumó a las críticas y volvió a reclamar  a la Nación que le transfieran competencia sobre el transporte que cruza la Ciudad no controla, aunque sí lo sufre.

En ese marco, puertas adentro de Bolívar 1 comenzó a reactivarse la intención de reclamar públicamente por las obras que la Nación anunció hacer en la línea E -para llevar su cabecera que hoy llega a Bolívar, hasta Retiro- y que se encuentran paralizadas.

Se trata de un millonario proyecto que la Secretaría de Transporte que conduce el denunciado Ricardo Jaime, licitó, adjudicó y anunció su comienzo, pero que según confirmaron fuentes del gobierno porteño  “hace meses que no avanza”.

El presidente de la comisión de Transporte de la Legislatura, el macrista Daniel Amoroso, reconoció a La Política Online que “la Ciudad todavía está obligada a discutir los temas de transporte con la Nación, pero lamentablemente en la Secretaría de Transporte de la Nación, no estamos encontrando la colaboración que creemos necesaria para resolver los problemas de los porteños”.

Obradores si, obras no

“Por ejemplo, en Alem y Tucumán se puede ver uno de los obradores amarrillos justo en la esquina, incluso dijeron que iba a complicar la circulación vehicular de la zona por el aumento de tránsito pesado a causa de los trabajos, pero nunca vimos entrar ni salir un camión, como se ve en la línea A o en la B que si están trabajando”, afirma una fuente que conoce el subsuelo porteño. La referncia a la extensión de las líneas A y B no es inocente, estas obras dependen de la Ciudad.

Las fuentes explicaron a La Política Online que ante esta situación no debería causar sorpresa si el reclamo para que el gobierno nacional retome los trabajos en la línea E, se agrega a la lista de reclamos al gobierno nacional que Macri viene explicitando, como el pedido para que le transfieran los terrenos de la ONABE, el control del transporte porteño y obviamente la policía, que forman parte de una lista que también incluye obras como la autopista Ribereña y el paralizado soterramiento del Sarmiento, que también se puso en el tapete tras los incidentes.

Sin embargo, una fuente que conoce de las obras explicó a La Política Online que el gobierno porteño medita la conveniencia de reclamar por la línea E, porque la propia administración porteña está muy lejos de cumplir las promesas de campaña de Macri construir 20 kilómetros de subte por año. “Hay que ser cuidadosos con este tema, porque disparar una polémica pública sobre la construcción de subtes, nos puede jugar en contra”, reconoció a La Política Online la fuente consultada.

Lo mismo sucede con el soterramiento del Sarmiento, que aunque también dicen, está paralizado, quizá no sea reclamado tan abiertamente, ya que la Ciudad debe intervenir allí, techando el tramo que ya está en trinchera, obra que se inició y se paralizó por inconsistencias técnicas denunciadas y aún no tendría previsto comienzo alguno.

La obra
   
Según anunció el gobierno nacional, 346 millones de pesos es la inversión que demandarán las obras para llevar línea E, que hoy va de plaza Virreyes a Bolívar, hasta Retiro, mediante su extensión en 2.1 Km, llevando el largo total a 11,6 Km y agregando dos estaciones intermedias: Correo Central y Catalinas, cuya fecha de inauguración según el cronograma anunciado debería ocurrir en el año 2010.

“Permitirá la penetración de la Línea E en una zona de alta densidad, incrementando la ocupación de esta línea, que actualmente es la que presenta la menor demanda”, prometió la Secretaría de Transporte de la Nación al anunciar la obra.

El proyecto aumentaría la posibilidad de combinaciones de este subte, que une una de las zonas más postergadas de la ciudad con el centro, permitiendo en Retiro la combinación con la Línea C, tres terminales ferroviarias (Mitre, Belgrano Norte y San Martín) y obviamente, la Terminal de Ómnibus y en la estación Correo Central combinar con la Línea B. La E se convertiría así la única línea en combinar con todas las otras.

Sin embrado, desde su comienzo se avizoraba que el trabajo no iba a ser fácil, ya que para excavar su traza, deben sortearse grandes interferencias y varios obstáculos, que existen en el subsuelo de esa zona histórica del centro, surcada por sótanos, las líneas B y C de subte, una cloaca y un pluvial que desemboca en el río.

Historia de la línea E

Este subte tuvo la última obra que se hizo en este medio de transporte, previo a la línea H. Se comenzó a construir en 1940 y  empezó a funcionar el 20 de junio de 1944 entre Plaza Constitución y Estación General Urquiza ( Av. San Juan y Gral. Urquiza).

Luego, mediante sucesivas obras de extensión, sus formaciones comenzaron a correr entre Bolívar y Plaza de los Virreyes, el 8 de mayo de 1986, cuando se inauguró la terminal que sirve a la vez como punto de transferencia para el Premetro y que conforma su traza actual.

Una combinación se sumó el año pasado, cuando fue puesta en funcionamiento la línea H, que por su corto recorrido, aún no es aprovechada por gran cantidad de usuarios, ni sumó demasiados usuarios a la E, pero que sí se espera que suceda, cuando el gobierno porteño termine los tramos que están en obra y los que aún quedan por comenzar.

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