El gobernador entrerriano se haría cargo de Interior y Transporte si el postulante del FPV gana la elección presidencial. No se creará un ministerio específico para el área, al menos en una primera etapa. Bossio, desautorizado luego de mostrar su desconocimiento del sector. Los interrogantes.

El candidato presidencial del Frente para la Victoria, Daniel Scioli, anunció esta semana que el saliente gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, se desempeñará como Ministro del Interior y Transporte en caso de que el gobernador bonaerense resulte electo como presidente en las próximas elecciones.

Pese a las especulaciones iniciales –se llegó a hablar de la creación de un ministerio de Transporte y Logística–, Scioli se encargó esta semana de aclarar que su eventual gabinete mantendría la estructura actualmente fijada por la ley de Ministerios. Esto significa que Interior y Transporte, ministerio creado ad hoc en 2012 para Florencio Randazzo, seguirá existiendo como tal y estará a cargo de Urribarri, quien en el pasado ya había sonado para ocupar la cartera de Interior.

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Randazzo y Urribarri, en Casa de Gobierno.

Fuentes de Ferrocarriles Argentinos dijeron a este medio que Urribarri “desembarcará con su gente” y que “es amigo de la casa”, aludiendo al buen trato que mantiene con Florencio Randazzo.

Si bien la buena relación de Urribarri con el actual ministro podría tomarse como un indicador de continuidad, el gobernador entrerriano cuenta con limitada experiencia en la materia. En su gestión provincial Urribarri fue un impulsor de la recuperación de los servicios ferroviarios de pasajeros, aunque hasta el momento no se realizaron inversiones en infraestructura que permitan prestaciones competitivas.

La falta de experiencia de Urribarri la materia vuelve a poner en primer plano a quien ocupe la Secretaría de Transporte, invisibilizada por el protagonismo arrollador de Randazzo y el perfil bajísimo de su actual titular, Alejandro Ramos. El nombramiento del secretario dista de ser una cuestión menor, ya que el equipo de Transporte de la Provincia de Buenos Aires, cantera del sciolismo, tiene escasos –si no nulos– logros para exhibir. El alarmante estado de Ferrobaires resulta, a este respecto, revelador.

Lo mismo corre para los funcionarios que actualmente están a cargo de las sociedades que quedaron integradas a la naciente Ferrocarriles Argentinos: tanto ADIF, la Operadora Ferroviaria y Cargas y Logística se encuentran en manos de hombres del riñón de Randazzo, cuya permanencia parece más que dudosa.

En una entrevista televisiva realizada el miércoles por la noche en C5N, Urribarri se refirió, brevemente y con escasa contundencia, a dos cuestiones: dotar de competitividad a las economías regionales de las provincias del NOA mediante el transporte ferroviario de cargas y revisar los desequilibrios existentes entre los subsidios del Gran Buenos Aires y el resto del país. Al igual que en el caso del desautorizado Diego Bossio, quien de mantenerse la actual estructura asumiría eventualmente como ministro de Planificación, la referencia a los servicios ferroviarios de pasajeros fue nula.

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