SBASE alega que colocando un suplemento sobre los viejos trenes realizó pruebas de velocidad y frenado de los CAF 6000. Además insiste en que el cambio de alimentación era inevitable, pese a que las auditorías indican lo contrario y los fabricantes proveen coches para tercer riel.

Poco más que insólitas son las explicaciones emitidas últimamente por SBASE acerca de las obras de la línea B y la compra de los coches usados CAF Serie 6000 al Metro de Madrid.

Consultada por Diario Z, la empresa volvió a confirmar la realización de pruebas de altura de los CAF 6000 colocando una máscara de cartón y madera sobre uno de los viejos trenes que actualmente circulan. Pero no sólo eso. Agregó además que esas pruebas “fueron para evaluar su rendimiento en velocidad, precisión de frenado en estaciones, frecuencia, control de las comunicaciones y aspectos relacionados a la seguridad”.

Esto último resulta más que inexplicable: ¿cómo puede la empresa evaluar la aceleración, velocidad, frenado o control de las comunicaciones de los trenes nuevos pegando cartones y madera sobre un tren viejo?

Cabe recordar que los CAF 6000 aún no pueden correr en la línea B por sus propios medios, ya que se alimentan por catenaria, algo que aún no se ha terminado de instalar. Una tripla de esos coches fue bajada recientemente al túnel con el fin de realizar nuevas pruebas de altura remolcados por unidades motrices Mitsubishi o CAF 5000. En todo caso, ninguno de los aspectos consignados por SBASE es suceptible de evaluación con los coches circulando a remolque.


¿OBRA INEVITABLE?

Días después, el mismo departamento de Prensa de la empresa desestimó que la instalación de la catenaria rigida se tratase de una obra a medida de la flota CAF 6000 y afirmó que “las obras de alimentación eléctrica eran fundamentales para poder incorporar cualquier tipo de coche”.

La estategia comunicacional de SBASE, en medio de la denuncia penal que amenaza a Juan Pablo Piccardo, parece delinear dos aspectos: en primer lugar, presentar a la obra como inevitable, aunque sin aportar una justificación técnica de la misma. Cabe recordar que ninguna de las auditorías realizadas en el Subte en el último tiempo recomendaban cambiar la alimentación de la línea B.

Por otro lado, SBASE insiste en asegurar que no hay en el mercado un material rodante que se adapte al gálibo de 3,20 m y alimentación por tercer riel de la línea B.

Esta afirmación es sencillamente carente de todo sustento, pues se podrían haber adquirido coches con alimentación por tercer riel, tanto cero kilómetro como de segunda mano, si era la intención del gobierno porteño hacerse con material rodante listo para circular.

Sin ir más lejos, esta misma semana entraron a servicio en el Ferrocarril Sarmiento coches nuevos fabricados a medida de la línea, con alimentación por tercer riel, a un costo de USD 1,3 millones cada coche, valor que se aproxima al calculado de los CAF 6000 si se computan todas las obras de adaptación necesarias para hacer correr a una flota incompatible.

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