Tras 56 años, Rosario recupera una segunda línea de trolebuses: la "Q" une a la Ciudad Universitaria con el centro de la ciudad, pasando por las zonas sudoeste y oeste. Los coches pueden circular hasta 20 km sin estar conectados a la catenaria. El proyecto para construir otras dos líneas, bloqueado por el Concejo Deliberante.

La semana pasada se inauguró, con algunos meses de demora, la nueva línea Q de trolebuses de Rosario. Se trata de la primera línea eléctrica habilitada en 56 años en esa ciudad. El acto inaugural fue presidido por la intendenta de Rosario, Mónica Fein, y el Gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz, entre otros funcionarios.

La línea Q discurre a lo largo de 25,6 kilómetros uniendo a la Ciudad Universitaria con el centro de la ciudad pasando por las zonas sudoeste y oeste de Rosario. Parte de la traza (11,4 km) es compartida con la línea K, la única que funcionaba hasta este momento.

El servicio es prestado con catorce modernas unidades Trolza Megapolis de origen ruso. Las primeras habían llegado al país en abril pasado. Si bien la municipalidad había comprado 12 coches, otros dos fueron entregados sin cargo por el fabricante (el mayor productor de trolebuses del mundo) a modo de compensación por las demoras en los plazos de entrega.

Los Trolza Megapolis tienen la particularidad de contar con baterías que les aseguran una autonomía de hasta 20 kilómetros sin necesidad de estar conectados a las catenarias, lo que permite que la línea Q circule por calles donde no hay infraestructura eléctrica. Esta característica sirve, además, para subsanar una de las desventajas históricas de los trolebuses, su dependencia del tendido eléctrico, pudiendo desviarse de la traza establecida ante cualquier eventualidad sin mayores contratiempos. Justamente este fue una de las razones que demoraba la homologación de los coches por parte de las autoridades nacionales.

Dos unidades de este mismo modelo ya operan en el sistema de trolebuses de Córdoba capital, aunque lo hacen siempre en contacto con la catenaria. El año pasado, Trolza había firmado un acuerdo con Benito Roggio Ferroindustrial para comenzar a fabricar vehículos eléctricos en Juárez Celman, provincia de Córdoba.

La operación del servicio se encuentra a cargo de la flamante empresa estatal Movi Rosario, resultante de la fusión de Semtur (Sociedad del Estado Municipal para el Transporte Urbano de Rosario) con la Empresa Mixta de Transporte de Rosario (EMTR), ambas estatales.

A diferencia de Córdoba, donde ante la falta de unidades eléctricas el sistema de trolebuses opera complementado por colectivos, y de Mendoza, donde fueron retirados de circulación y reemplazados por colectivos diésel, Rosario es quizás la única ciudad del país que apuesta fuerte al transporte eléctrico como solución de movilidad.

El municipio tiene en carpeta un proyecto para comprar otros 40 coches y construir infraestructura eléctrica para dos líneas más: la M, que conectaría la estación Rosario Sur con la Terminal de Ómnibus, y la I, que uniría Plaza Alberdi con Plaza Sarmiento. Para esto se proyecta tomar deuda por 30 millones de dólares. Sin embargo, el Concejo Deliberante (gracias a los votos del PRO rosarino) se ha resistido a aprobar la autorización necesaria. El Estado nacional, en tanto, parece dispuesto únicamente a financiar soluciones subóptimas como el Metrobús.

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