enelSubte dialogó con Ricardo Blau (69), histórico fotógrafo de Metrovías y del Grupo Roggio. Cómo fue su paso por el Subte, las particularidades de su trabajo y las anécdotas en el ejercicio de su profesión.

enelSubte (eeS): ¿Cómo fue que usted comenzó a trabajar como fotógrafo en el Subte?

Ricardo Blau (RB): Yo empecé a trabajar con el grupo Roggio hace mucho tiempo, veintipico de años. De ahí ellos me contactan para trabajar en Metrovías, a mediados de los 90. Yo nunca había hecho trabajos de esa naturaleza, cuando llegué al Subte me encontré con una cosa totalmente nueva. Entrás en un mundo nuevo en el Subte, trabajando bajo tierra. 

eeS: ¿Qué trabajos recuerda haber realizado para Metrovías? ¿Cómo fue esa experiencia?

RB: Trabajé en las obras de extensión de líneas, en la línea D de Carranza a Congreso de Tucumán, en la línea B a Villa Urquiza, incluso en la línea E, para Roggio. También me tocó fotografiar, en los primeros años, las modificaciones de estaciones que se hicieron en esa época, Plaza Miserere es una de las que recuerdo, por ejemplo.

Cuando se inauguraban estaciones nos tocaba estar también, y nos encontrábamos con las autoridades de la época, recuerdo al expresidente De la Rúa, a jefes de gobierno, a Hernán Lombardi [ex ministro de Cultura de la Ciudad], una persona muy agradable para conversar.

Luego también teníamos que trabajar cuando llegaban nuevos coches y se descargaban en el puerto. Trabajé también en el Taller Polvorín, en Caballito, donde estaban los viejos trenes de madera, los Brugeoise. Otras veces nos tocaba bajar al Puesto de Control bajo la Nueve de Julio [se refiere al PCO, ubicado en la estación Moreno].

Otra de las cosas que recuerdo son los festivales de jazz que se hacían en el Subte, porque en una noche teníamos que recorrer varias estaciones, íbamos volando de un lado a otro…a veces teníamos que dividirnos en equipos porque había cantidad de bandas por todas las estaciones. Pepe Romero era el encargado de toda esa parte cultural.

Una cosa que me gustó mucho es todo el trabajo de documentación de los murales. Tuve la oportunidad de conocer a los ceramistas que hicieron algunos murales allí en la sede de Metrovías en la calle Bartolomé Mitre, incluso a grandes artistas como Quino y otros tantos que uno iba conociendo en las inauguraciones… a veces cuando se estaban armando los murales había que ir a documentar el proceso y estaban los propios artistas supervisando el trabajo, algo muy interesante.

Nosotros también hacíamos fotos institucionales y de publicidad para Metrovías. Generalmente las memorias y balances de Metrovías y de Roggio iban ilustradas fotos de las instalaciones del Subte.

eeS: Hace un rato usted mencionaba la particularidad de “trabajar bajo tierra”, ¿presentaba alguna complicación esto?

RB: Nos complicaba mucho en la primera etapa sobre todo, cuando aún se trabajaba con el formato analógico y rollos. Cuando empezó la era digital se simplificó bastante. La tecnología digital te facilita muchísimo el trabajo. Hasta podría decirse que fue contraproducente para los fotógrafos profesionales la era digital, porque facilitó el acceso a la fotografía para un grupo más grande de gente.

Ricardo Blau

Con esto que mencionabas, de las dificultades; una anécdota que recuerdo fue cuando se hacían obras de recambio de vías, eso se hacía por la noche, de madrugada, después de que terminaba el servicio. Íbamos y nos metíamos en los túneles y aparecían unos trenes especiales que traían las maquinarias y sacaban las vias y el balasto. Era una tarea infernal eso, porque el polvo que se levantaba parecía una tormenta en el desierto [risas], era increíble documentar esas cosas. Hacíamos todo lo que nos pedían, aunque fuera un desafío.

eeS: ¿En la actualidad a qué se dedica?

RB: Hoy ya estoy casi retirado, no estoy más en Metrovías pero sigo haciendo algunos trabajos que me gustan y me interesan. Me quedé trabajando con el grupo Roggio y con algunas empresas constructoras, me he especializado bastante en ese tipo de trabajos.

Todas las fotografías que acompañan esta nota son autoría de Ricardo Blau.

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