Metrovías rediseñó el ingreso a Constitución para paliar el amontonamiento de pasajeros en las horas pico.

Hace años que es públicamente conocido que la Línea C es una de las más saturadas de la red de subterraneos de la Ciudad de Buenos Aires. Su frecuencia totalmente desacorde con la demanda de pasajeros, sus pequeñas estaciones y reducidos pasillos hacen de la línea C un martirio a la hora de viajar en horas pico.

Además, los Siemens Orenstein & Koppel -una de las flotas de coches más antiguas de la red, y la que mayores inconvenientes presenta en cuanto a mantenimiento y estado general- más el sistema de señalización prehistórico -data de la década del 30′-, no ayudan al correcto desplazamiento de pasajeros.

Pese a ello, la línea C es la de mayor importancia de la red, por tratarse no sólo de la única línea transversal que conecta todas las radiales, sino también de la única línea subterránea que une los dos centros de trasbordo más importantes de la ciudad, y más importante aún, dos de los más transitados del país.

Constitución y Retiro se encuentran desbordados en horas pico, y las estaciones de la C no son una excepción.

Al momento de ingresar al andén, hay que previamente pasar el correspondiente boleto en alguno de los 14 molinetes de la estación. Sin embargo, en hora pico este simple acto se puede volver una odisea.

Cuando las avalanchas de gente que descienden de decenas de colectivos y de los distintos ramales de trenes del Ferrocarril Roca intentan ingresar conjuntamente al Subte pasando por los molinetes, comienza la debacle: el congestionamiento genera filas de hasta 100 metros que cubren todas las distintas escaleras de descenso al andén.

El amontonamiento habitualmente logra que algunos pasajeros, hartos de esperar, comiencen a saltar los molinetes o pasar por las puertas de emergencia.

La odisea no finaliza allí. Una vez alcanzado el anden, los pasajeros deben emprender la ardua tarea de tratar de ingresar a un tren, mientras tratan de acomodarse entre la multitud apretada.

Mientras se busca dicho lugar, hay que tener siempre cuidado de no caerse a las vías, ya que los andenes están tan desbordados de gente que a veces las filas de ingreso en los molinetes se hace aún mayor, sólo por el hecho de que no hay más lugar en la estación para esperar un tren vacío.

Metrovías ha dispuesto una reorganización de molinetes en la estación Constitución para poder aliviar el gran amontonamiento que se produce en la hora pico de la mañana.

Con esta reorganización, el ‘check in’ del Subtepass se realiza mucho antes de la estación, en los nuevos pasillos de ingreso, dándole así más espacio al saturado andén de la estación.

Esta obra, inaugurada días atrás, todavía está en fase de prueba. Veremos qué resultados trae este rediseño de molinetes en una estación que nos trae recientes recuerdos de violencia y destrozos, generados, precisamente, por viajar mal.

Comentarios