Nicolás Gallo, Alejandro Nazar Anchorena y Edgardo Kutner, ex presidentes de SBASE en 1983-1987, 1996-2002 y 2002-2007, niegan que el cierre sea por motivos técnicos, deslizan intencionalidad política y cuestionan referencias despectivas a los coches La Brugeoise. Aquí, los testimonios que le complican el asado a Rodríguez Larreta.

Una cosa es la necesaria renovación del material rodante de la línea A por coches acordes a la tecnología vigente. Otra es asegurar que es inevitable cerrar la línea uno o dos meses, no está claro cuánto, para tener coches nuevos. Y otra, completamente distinta y por cierto innecesaria, menospreciar un símbolo cultural de Buenos Aires como los coches La Brugeoise, que por casi cien años aseguraron servicio en el subterráneo más antiguo de Iberoamérica y del Hemisferio Sur.

Las afirmaciones de Mauricio Macri y sus funcionarios generaron la reacción de dos de los referentes más importantes de Subterráneos de Buenos Aires, ingenieros y ex presidentes de la empresa que supieron ganarse el reconocimiento de empleados y profesionales del rubro.

Nicolás Gallo presidió Subterráneos de Buenos Aires entre 1983 y 1987 (intendencia de Saguier), cuando la empresa era operadora de la red. Fueron años de extensión, de nuevos proyectos, mantenimiento riguroso –no sin pocos obstáculos para el servicio, como la inundación de 1985– y cuentas en equilibrio. “Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado, la que genera comodidades y superávit gracias a usted”, lema de un institucional de 1988 por los 75 años de la red. Alejandro Nazar Anchorena fue gerente y director con Gallo y fue convocado por él con la vuelta del radicalismo al gobierno de la Ciudad, en 1996, manteniéndose en el cargo hasta 2002 (gobiernos de De la Rúa, Olivera e Ibarra). Fue el encargado de reconstruir y recuperar la mística de una Subterráneos devastada por el proceso privatizador. Dotó a la empresa de un perfil profesional centrado en las obras de extensión que, de la mano de un fuerte contralor de la concesión, supuso su mejor período desde la autonomía de la Ciudad. De esos años es la extensión de la línea D a Belgrano, la ley 670 y el inicio de los trabajos en las líneas A, B y H.

Ambos destacaron que la antigüedad de los coches La Brugeoise no implica que sean de por sí inseguros y fueron especialmente enfáticos sobre lo innecesario de cerrar la línea por meses para realizar el recambio de la flota. En el mismo sentido opinó Edgardo Kutner, presidente de SBASE entre 2002 y 2007 (gobiernos de Ibarra y Telerman), de méritos menos destacables. Salvo, claro, que se lo compare con sus sucesores, que fueron tres en un solo gobierno. En especial, con el último.

Nicolás Gallo dio una extensa entrevista a Radio El Mundo el día 27, donde además de la situación de la A se refirió a nuevas líneas, el Premetro, el Metrobús y otras cuestiones relacionadas. La misma se puede descargar desde este enlace. Destacó que en su época Subterráneos corría los mismos coches La Brugeoise cuando tenían 80 años, “la misma cantidad de años desde el punto de vista de la tecnología y la antigüedad”. Criticó que los funcionarios macristas digan que son “de madera”, porque si bien la carrocería tiene ese revestimiento “la estructura es de un acero fuertísimo, […] una estructura formidable, inclusive los frenos son aún más seguros”.

Gallo reconoció la necesidad de modernizar los coches, pero desmintió el supuesto imperativo técnico de cerrar la línea por largas semanas para ello: “Bajo ninguna circunstancia nadie técnicamente habilitado puede indicar que se necesitan seis meses, o tres meses, o dos meses, o siquiera un mes para cambiar la flota”. Es cierto que el sistema eléctrico debe ser cambiado de 1100 a 1500 Vcc, pero eso demora “dos días, sábado y domingo”. Expresó que una alternativa viable era alterar el horario de servicio para las pruebas: “Eso implica en todo caso bajar el horario de cierre y el horario de apertura en un par de horas”. Contrastó la decisión de Macri con la situación generada por la inundación de 1985, cuando debieron realizarse grandes movimientos e intercambios de flota para reparar en Polvorín las unidades dañadas de la línea D.

Para quien fuera presidente de Subterráneos con Alfonsín, lo que busca el PRO al denunciar inseguridad y cerrar la línea es generar una situación de dramatismo que le sea redituable: “Son macanas, disparates para confundir a la gente”, sentencia tajante. En ese sentido, llamó a escuchar a los expertos: “Lo que tiene que hacer la gente hoy de Subterráneos es hablar con los idóneos. Los idóneos pasan por técnicos de Metrovías y por técnicos de la empresa Subterráneos”.

Desoír a quienes conocen el Subte lleva al macrismo, según Gallo, a una falta de previsión “absolutamente negligente”. Por ejemplo, “Uno se pone a inaugurar estaciones, cortar cintas, y después no tiene coches para hacerlos circular”. “Todo es un disparate cómo se está manejando”, ratifica. Más adelante en la entrevista expresa un juicio lapidario sobre el actual gobierno porteño: “Hay una falta de unidad, de planificación, de criterio de administración de la cosa pública fenomenal en el gobierno este municipal”.

Por su parte, el noticiero Visión 7 de la Televisión Pública entrevistó a Nazar Anchorena y a Kutner. Más allá de la intencionalidad de la Televisión Pública, también es de notar el hecho de que los otros medios eligieran no recurrir a las autoridades más evidentes en la materia, dando a conocer sólo la versión de Macri y funcionarios porteños. Ni Gallo ni Nazar Anchorena ni Kutner son peronistas. Al contrario, los dos primeros son de linaje radical y Gallo en particular un dirigente importante de la UCR, que ocupó cargos de primer orden.

 

 

Nazar comparó el presunto cierre inexorable de la línea con obras de renovación de la infraestructura que se hicieron sin interrumpir el servicio: “Cambiar un riel, que pesa 750 kg, que requiere cerca de una docena y más de personas, es una operación que requiere varias horas y sin embargo no se ha prácticamente demorado el servicio. Lo mismo vale para las señales y, hasta ahora, los coches. Fíjese que la flota ha ido cambiando en los últimos 15 o 20 años y esta sería la primera vez que ocurre esta situación”. También tuvo palabras para los vilipendiados Brugeoise: “Si vamos a darle la baja a estos coches viejos, que van a cumplir 99 años, hay que darles una jubilación, no hay que decir que son inseguros, que es completamente diferente”.

 

 

Finalmente, Kutner se detuvo en la lógica electoral detrás de la decisión: “Cuando Macri asumió estaban terminadas Flores y Nazca, faltaba hacer nada más que la cochera taller. Se tomaron cinco años, todavía no está terminada y probablemente de acá a dos meses, cuando estén reinaugurando según lo que ellos plantean la línea, es la fecha en que eso estaría terminado. O sea, en un año electoral la idea es mostrar que han hecho algo, porque el resto de las obras las tienen prácticamente paradas y demoradas. Lo que más miedo me da es que todo lo que vienen anunciando, desde los 10 km por año hasta las fechas de inauguración, no han cumplido absolutamente con nada”.

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