Con el objetivo de mudar la terminal actual de Retiro, el proyecto contempla construir una nueva con 22 dársenas de omnibus de larga distancia sobre los terrenos del actual Taller Central Mariano Acosta, tras Plaza de los Virreyes de la línea E. Extenderían la cabecera actual hasta la nueva terminal y mudarían el taller de Metrovías.

El sur porteño tendrá una nueva terminal de micros de larga distancia que absorberá cerca de la mitad del tráfico de Retiro. A menos de diez cuadras del Parque Indoamericano, el nuevo centro de transporte contará con una superficie de 25 mil metros cuadrados y capacidad para cerca de 700 micros por día. Se trata de una iniciativa privada, pero los terrenos pertenecen a la Ciudad, por lo que se llamará a licitación dentro de los próximos seis meses. Según confirman desde el Gobierno, la nueva Terminal Dellepiane podrá ser inaugurada en menos de dos años, poco antes de las elecciones.

El proyecto fue ideado por la empresa Terminales Terrestres Argentinas, el holding al que pertenece Teba SA, la concesionaria de Retiro, por lo que se descuenta que ganará el concurso.

El edificio será construido sobre un predio lindero al campo de deportes del Club Huracán, sobre la autopista Dellepiane. Según los planos que la empresa ya presentó en el Ministerio de Desarrollo Urbano (que gestiona el proyecto), tendrá 32 dársenas, 57 boleterías y 400 cocheras para autos particulares. Además, contará con 22 estacionamientos para micros y varias decenas de locales gastronómicos y comerciales. “Tendrá más movimiento que cualquier shopping”, se entusiasman los directivos de la empresa.

Oficialmente, la iniciativa se basa en tres ejes: aliviar el tránsito de la zona céntrica, descentralizar el flujo de micros y pasajeros y ayudar al desarrollo de la zona sur de la ciudad. “Mejorará el sistema de transporte y va a generar empleo y una nueva zona comercial en la comuna 8”, explica el titular de Desarrollo Económico, Francisco Cabrera, área encargada del desarrollo y las negociaciones.

Teba evalúa también otras ventajas. Una de ellas es evitar las avenidas congestionadas del centro porteño. “Los micros tienen muchísimos obstáculos: los que van por Alem tienen las protestas frente al Ministerio de Trabajo, y los que van por la Illia, los cortes en Villa 31”, se quejan desde la empresa. Además, admiten que la vieja terminal está al borde del colapso: en los últimos veinte años se incrementaron los servicios diarios de 500 a 1.600.

En el terreno elegido, hoy funciona el Taller Central Mariano Acosta bajo operación de Metrovías. La idea es mudarlo y aprovechar las vías existentes para extender una estación más la línea E. Los técnicos de la Subsecretaría de Tránsito y Transporte analizan cómo mejorar la accesibilidad al lugar. Hoy sólo pasan por la zona seis líneas de colectivos. Por eso, las alternativas van desde readecuar recorridos –lo que requeriría la aprobación de la CNRT– hasta hacer llegar un ramal del próximo Metrobús del Sur. También se planea mejorar la bicisenda que pasa por avenida Roca.
Los terrenos elegidos pertenecen a la Ciudad, pero serán transferidos a la Corporación Sur, una empresa del Estado destinada a desarrollar esa zona de la Ciudad. De esta forma, no necesitarán que la licitación sea aprobada por la Legislatura. Existen dos posibilidades: la empresa ganadora podría comprar el terreno, valuado en US$ 5 millones; o la Ciudad podría cedérselo a cambio de un canon mensual de entre 100 mil y 150 mil pesos. Toda la inversión en obras, unos US$ 10 millones, la realizará el adjudicatario.

El master plan. La Terminal Dellepiane es el primer paso de un plan mucho más ambicioso. El holding planea construir en los próximos años tres terminales nuevas: en el sur, el norte y el oeste de la Ciudad. En total, superarán en un 50% la capacidad de la terminal actual. Las tres se complementarán con un centro de transferencia ubicado en Lomas de Zamora que planean inaugurar en tres meses.

Después de terminar la del sur, se comenzará la del norte, que todavía no tiene fecha ni terreno asignados. Para el oeste, la empresa había comenzado a negociar con el Ministerio de Planificación nacional la cesión de terrenos ubicados cerca de la estación Liniers del tren Sarmiento. El problema es que el predio todavía no existe: iba a estar arriba de las vías luego de su soterramiento.

La idea del Gobierno es poder “jubilar” Retiro para 2015. La administración macrista pretende destinar el predio a un centro de transferencia de combis, aunque la última palabra será de la Nación, propietaria del espacio. Ese año, además, se vencerá la concesión que tiene Teba SA con el Gobierno nacional para explotar esa terminal. Con el nuevo centro, la empresa podrá continuar en el negocio. Pero existe el riesgo de que la concesión de la vieja terminal la gane otro grupo, y entonces la Ciudad debería negociar la coexistencia de ambas. Hay quienes pronostican que esto podría desatar una nueva batalla en la guerra Ciudad-Nación.

por Perfil

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