Situada en lo bajo del barrio de Villa Urquiza, la estación Echeverría de la línea B se encuentra sumergida entre las napas. Un recorrido virtual por una de las estaciones con más dificultades en su construcción.

El 9 de agosto de 2003 la Ciudad agregaba dos estaciones más a su red de Subterráneos. La línea B lograba alcanzar una traza de casi 11km, convirtiéndose en la que más pasajeros transportados lleva por día.

Esta línea, la segunda inaugurada en Argentina, se caracteriza por ser del tipo túnel de vía simple en casi toda su extensión, además de ser la única de alimentación eléctrica por tercer riel. De esta forma, es la única línea desconectada de las demás, ya que no pueden compartir material rodante ni tensión de trabajo. Lo único en común es la trocha media que caracteriza al Subterráneo en general.

La obra, encarada y luego explotada por el grupo “Lacroze Hnos y Cía”, buscaba conectar la terminal del Ferrocarril Central de Buenos Aires (FCCBA) -hoy Ferrocarril Urquiza- con el centro de la ciudad, y lo logró el 17 de octubre de 1930. A partir de ese día, la línea quedó inalterada hasta 2001, año en que comenzó la extensión de la línea B después de haber mantenido su trazado original durante más de 70 años.

Pero la revolución de la línea roja aún no ha terminado. El plan de extensión de la red de Subterráneos contempla, además, la construcción del denominado “Tramo II” que consiste en la creación de las estaciones Echeverría y Villa Urquiza, para añadirle 1,6km más a la longitud actual, y convertirla de esta manera, no sólo en la línea más larga de la red con 12,1km sin cochera, sino también la de mayor cantidad de estaciones, con 17 en total.

La línea B es ambiciosa: busca además construir una amplia cochera al final de la línea, luego de la futura estación Villa Urquiza. La misma estará equipada con tecnología de última generación, y un largo total de entre 700 y 800 metros de túnel de vía doble y cuádruple, llegando muy cerca del Parque Sarmiento y la General Paz.

Tanto las obras de la cochera como la extensión de la línea están a cargo de la empresa Benito Roggio e Hijos S.A., la cual se encuentra trabajando desde hace más de 6 años en la B.

La obra aún tiene para un tiempo más, pero ya rinde sus frutos, dado que en enero pasado se inauguró la cola de maniobras poserior a Los Incas, como parte de la finalización del túnel interestación entre Los Incas y la calle La Pampa.

El nuevo tramo estrenará algo desconocido en la línea B: el túnel doble. Luego de dicha cola de maniobras actualmente en uso, comienza un único túnel de doble vía al estilo de las otras líneas, pero nunca visto en la línea B.

Además, la obra se caracteriza también por algo distinto: los ingenieros optaron por no utilizar pozo de acceso de camiones a la obra, como sí se utiliza en todas las obras obras de subterráneos. En este caso se eligió utilizar un montacargas ubicado en la superficie de Avenida Triunvirato, un sistema poco utilizado en general.

Las estaciones Echeverría y Villa Urquiza quizá justifiquen la tardanza de su construcción, dado que serán estaciones imponentes, de grandes espacios. Ambas son construidas con la técnica de caverna, debido a la imposibilidad de implementar la técnica de cut&cover en esas zonas. Ocurre que Echeverría y Villa Urquiza están ubicadas en zonas de niveles altos de las napas freáticas. Al hacer un pozo de poca profundidad, se puede entrar en contacto con el agua, y por esta razón los suelos del área no son sólidos.
Echeverría

Si bien los suelos no ayudan, y una avenida tan transitada como Triunvirato tampoco, los ingenieros no vieron imposibles en la obra y avanzaron en la construcción de una de las estaciones con más desafíos por enfrentar. Los cateos previos a la obra ya indicaban que el terreno no era bueno, y se avecinaban duros trabajos por delante. Y así fue.

Con el primer pozo de ataque, el agua comenzó a apropiarse de la obra. Más tarde se colocaron 4 bombas de extracción de agua para poder construir la estación deprimiendo los niveles de las napas freáticas al mayor posible, evitando inundar los trabajos y las zonas ya excavadas. Estas bombas, aún hoy, funcionan constantemente.

Pese a que la obra está muy avanzada en comparación con sus comienzos, aún hoy se dificulta la construcción. Por ejemplo, días atrás de la publicación de este informe, enelSubte.com publicó la noticia del hundimiento de un obrero en un pozo lleno de lodo. Más tarde fue rescatado sin lesiones.

Pero nada detiene la obra: los trabajos de la solera de Echeverría (el hormigón armado del suelo) ya lo están finalizando. La profundidad que alcanza la estación desde su base hasta la calzada de Triunvirato es de aproximadamente unos 23 metros, siendo de importante profundidad para la zona y el tipo de suelo.

Su inauguración, junto a la siguiente estación Villa Urquiza, está planeada para finales de 2008, aunque algunas versiones hablan de que es condición necesaria finalizar la cochera de Urquiza antes de inaugurar las estaciones. De lo contrario, la línea no se podrá operar correctamente.

Los trabajos aún tienen mucho por delante, y actualmente la estación Echeverría es una gran caverna. El frío, la humedad, el lodo y la inmensidad del hueco ya cavado es imponente. La gran caverna aún no presenta ni el más mínimo indicio de cómo quedará a futuro. Sin embargo, enelSubte.com tuvo acceso a los planos de la estación, sobre los cuales se realizó una animación multimedia para poder describir gráficamente cómo quedará la imponente estación cuando esté finalizada.

 

Si bien por medio de imágenes no se puede reflejar de forma idéntica cómo quedará la ornamentación, al menos se sabe que Echeverría será una estación bastante original: dos entrepisos, vestíbulo central, andenes laterales y una gran altura: casi 13 metros.

Contará con dos ascensores desde calzada hasta andenes, un vestíbulo central que se conectará a la estación a través de dos grandes escaleras que descansarán primero en dos entrepisos, para luego descender a los andenes a través de 8 escaleras (2 mecánicas y 6 pedestres).

Aún no se conocen los motivos decorativos que caracterizarán a la estación, pero de seguro Echeverría tendrá un color que, como los trenes o la línea misma, signarán a la estación: el rojo.

 

 

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