La iniciativa para que la futura terminal de la línea B lleve esa denominación generó un debate entre historiadores y una discusión técnica.

La propuesta para que la futura terminal de la línea B de subtes se llame “Juan Manuel de Rosas” generó, además de un debate entre historiadores, una discusión técnica, ya que la nomenclatura podría confundir a los usuarios dado que no remitiría a la calle en la que estaría emplazada la estación.

Desde el Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires sostuvieron que no era recomendable la imposición del nombre de Rosas a una estación de subtes ubicada debajo la avenida Monroe, en Villa Urquiza.

“En el caso de estaciones de subterráneos, la denominación debe referirse a la calle a la que asoma por un sentido de orientación y porque es lógico que el usuario sepa a que calle que sale”, indicó Lidia González, directora del Departamento de Investigaciones del Instituto.

En tanto, Antonio Testa, del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas “Juan Manuel de Rosas”, celebró la iniciativa que estudia la Legislatura porteña. “Apoyamos y felicitamos la medida, aunque nos parecería mejor que pudiéramos volver a ponerle el nombre de Rosas a la calle Monroe”, expresó.

La actual avenida Monroe fue rebautizada Rosas en 1974 por ordenanza municipal, pero la última dictadura militar lo volvió a cambiar por el del ex presidente estadounidense.

“Ese es un personaje americano que no tiene nada que ver con nosotros. Pero igualmente creo que si la estación se llama Rosas se reivindicaría, en parte, a este personaje que estuvo 20 años a cargo de la Nación y tejió el destino del país”, añadió.

por Télam

En imagen, armado de estructura para hormigonado de losa superior de vestíbulo sur de estación Villa Urquiza.

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