Un ingeniero de la Universidad Nacional de Córdoba expuso que, hasta ahora, no se realizó ningún estudio de demanda serio que justifique la elección de las trazas hasta ahora difundidas. También solicitaron se informe sobre el destino de los dos millones de metros cúbicos de suelo que se extraerán durante la obra. A la audiencia pública asistieron 63 personas, de las cuales sólo 28 hicieron uso de la palabra.

El viernes se realizó la audiencia pública sobre el proyecto para hacer un Subte en Córdoba.  De las 63 personas que se anotaron, sólo 28 hicieron uso de la palabra.  Además, asistió casi la totalidad del Concejo Deliberante local y el viceintendente de Córdoba, Carlos Vicente.  El funcionario atribuyó la escasa concurrencia a la falta de “garantías” que aún persiste entre la población acerca del financiamiento del proyecto.  “Lo que hay que analizar y tratar de ver es cuáles son la distribuciones de compromisos financieros tanto de la Municipalidad como de la Nación. De todos modos, hay que dejar en claro que esto lo va a pagar la Nación”, señaló Vicente.

Qué dijeron los que hablaron

Del total de asistentes que hicieron uso de la palabra, se destacaron las opiniones de dos expertos de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).  Uno de ellos es el ingeniero Jorge Galarraga, profesor titular de la Cátedra de Transporte I de la carrera de Ingeniería Civil de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales; es director de la Maestría en Ciencias de la Ingeniería con mención en Transporte, e investigador del Instituto Superior de Ingeniería del Transporte de la UNC.  Galarraga destacó que es urgente que se realice un estudio de demanda para evaluar si las trazas propuestas son las que mejor se adecuan a las necesidades de transporte de la capital cordobesa.

Explicó que un estudio de esas características, que determina dónde será más utilizado tal o cual servicio (el subte, por ejemplo), “es muy necesario en una obra de este tipo”, para tener certeza de que la traza elegida le va a servir a la mayor cantidad de ciudadanos. Sin esa investigación se corre el riesgo de que el subte pase por barrios o tenga estaciones en sectores donde poca gente lo tomará y, en consecuencia, será poco sustentable, costoso y poco útil.  Galarraga sostuvo que al no contar con ese estudio de demanda, él no puede decir con certeza si la traza original es la más apta. No obstante, le genera dudas la eficiencia de la traza que pone una línea por avenida Vélez Sársfield y otra paralela por Chacabuco, a sólo 700 metros de distancia. “Hay como tres kilómetros ‘repetidos’ que podrían ser más utilizados si tuvieran recorridos distintos”, dijo el experto.

También destacó la intervención del vicedecano de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Roberto Terzariol, ingeniero experto en geotecnia; tras afirmar que desde el punto de vista técnico, en principio, no habría problemas de factibilidad, le preocupan dos cuestiones: los movimientos de suelos que puede provocar una obra de esta envergadura si no se tienen en cuenta ciertos aspectos técnicos; y la cuestión ambiental: “¿Qué se va a hacer con los 2 millones de m3 de suelo que se van a extraer? –se preguntó– Van a ser necesarios 400 mil viajes de camiones para trasladar esa cantidad de tierra, y eso requiere mucha planificación”.

 

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