El escándalo de los trenes españoles con asbesto de la línea B llegó al Congreso Nacional: la Comisión de Transporte debatirá un proyecto que declara "extrema preocupación" por la situación. En la Legislatura Porteña dos proyectos en similar sentido habían sido rechazados por el oficialismo semanas atrás.

La polémica por la presencia de asbesto en los trenes españoles adquiridos de segunda mano para la línea B llegó al Congreso Nacional.

Un proyecto de resolución que se encuentra en trámite en la Comisión de Transporte de la Cámara de Diputados de la Nación pide que el poder legislativo exprese su “extrema preocupación” por la presencia de ese peligroso material en las formaciones del Subte.

La iniciativa fue presentada por la diputada Ivana María Bianchi (Unidad Justicialista – San Luis).

Cabe recordar que en la Legislatura Porteña se había presentado un proyecto en igual sentido, que acabó siendo rechazado por el oficialismo. Días atrás, y también ante la negativa del oficialismo a debatirlo, había fracasado un pedido de informes a Subterráneos de Buenos Aires (SBASE) sobre la situación de los CAF 5000.

El escándalo estalló a mediados de febrero pasado, cuando Metro de Madrid confirmó la presencia de asbesto en los trenes CAF 5000 tras reconocer a dos empleados enfermos de asbestosis, un tipo de cáncer provocado por la exposición a ese material. Ante el reclamo de los gremios, SBASE decidió retirar de circulación preventivamente los trenes de ese modelo de la línea B y anunció que evaluaba acciones legales contra el Metro de Madrid, ya que en el momento de concretarse la venta al Subte el asbesto se encontraba prohibido tanto en España como en la Argentina.

Los CAF 5000 fueron comprados en 2011 por el Gobierno de la Ciudad, en una operación que siempre estuvo sospechada y que actualmente, junto a otras compras de material rodante español de segunda mano, es objeto de una denuncia penal contra las entonces autoridades de SBASE. Cada coche se pagó más de 550 mil dólares por unidad, pero recientemente se conoció que el Metro de Madrid los subastó para el desguace a un valor unitario de apenas 5000 dólares.

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