Piccardo suena para Ferrocarriles Argentinos si gana Macri

El presidente de SBASE podría pasar a ocupar la presidencia de Ferrocarriles Argentinos o bien alguna secretaría o subsecretaría relacionada con el transporte ferroviario en un eventual futuro gobierno de Macri. Hombre del riñón del candidato presidencial y ex CEO de Isenbeck Argentina, enfrentó serios cuestionamientos en su paso por el GCBA. Un repaso por su trayectoria.
La crisis de la línea B es la principal herencia de la gestión de Piccardo en Subterráneos.

El presidente de Subterráneos de Buenos Aires (SBASE), Juan Pablo Piccardo, podría no continuar en Agüero 48 después del 10 de diciembre de este año si gana Mauricio Macri la segunda vuelta de la elección presidencial que se celebrará el próximo domingo.  Así lo asegura el periodista Alejandro Bercovich quien, en su habitual columna de los viernes en el diario BAE, dio cuenta de los distintos nombres en danza para cubrir los gabinetes de la Ciudad, la Provincia y, quizás, de la Nación.

Es casi seguro que Piccardo pase a desempeñar una función de relevancia en el área de Transporte en un eventual gabinete de Cambiemos. Si bien la cara más visible del PRO en ese ámbito es Guillermo Dietrich -más recientemente se han barajado nombres cercanos al moyanismo-, el presidente de SBASE podría pasar a la Subsecretaría de Transporte Ferroviario que hoy conduce Raúl Baridó o bien ocupar la presidencia de alguna de las sociedades estatales que integran Ferrocarriles Argentinos (actualmente en manos del círculo íntimo del ministro Randazzo). Esto le daría la posibilidad de continuar a cargo de voluminosos presupuestos, varias veces superiores a los del Subte, aunque con una relativamente baja exposición pública.

Dada su estrecha relación personal con Macri -se conocen desde la infancia y fueron compañeros en el colegio Cardenal Newman-, Piccardo es considerado un “intocable” dentro del PRO, aunque enemigos y rivales de diverso pelaje no le faltan al interior de esa formación política. Esto le permitió sobrevivir en su actual cargo a pesar de su deslucida gestión en el Subte –que más de un dolor de cabeza le trajo al GCBA- y de sus cuestionados antecedentes tanto en el sector privado como en el público.

Al respecto, fue echado de la cervecera Isenbeck, donde se desempeñaba como gerente general, tras una denuncia penal por malversación de fondos en la que acabó imputado. Sin embargo, Macri lo nombró en 2007 en el Ministerio de Espacio Público, donde encabezó una controvertida gestión marcada por la creación de la UCEP (Unidad de Control del Espacio Público), organismo señalado por sus críticos como especializado en golpear indigentes y que acabó disuelto por el GCBA. De allí también resultó eyectado con una causa penal por la rotura de una rama de un árbol en Plaza Almagro, que dejó al borde de la muerte a una niña de seis años -Zahira Morales-, causa de la que resultó absuelto en 2014.

Tras ese episodio, en diciembre de 2009 recaló en SBASE -por entonces una repartición desfinanciada y sumida en el inmovilismo- y mantuvo un perfil relativamente bajo hasta el traspaso del Subte a la Ciudad de Buenos Aires. A partir de allí, con amplio presupuesto y grandes libertades convalidó o lideró la toma de controvertidas decisiones referidas a infraestructura -como los cambios de traza de la línea H y el reemplazo de la proyectada línea I por un Metrobús– y a adquisición de material rodante: la compra de coches usados e incompatibles al Metro de Madrid le costó una nueva denuncia penal por defraudación.

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