El presidente de SBASE se juega su suerte en estos días: no tiene garantizada su continuidad en la empresa, donde sólo seguiría si Larreta no consigue a nadie para nombrar, y tiene vedado el acceso a cargos nacionales debido a que Dietrich monopolizará los nombramientos.

El presidente de SBASE, Juan Pablo Piccardo, no tendría garantizada su continuidad en el próximo gobierno porteño. Según pudo saber este medio, en las últimas semanas Piccardo inició contactos para conservar su puesto aprovechando una circunstancia conveniente: la falta de nombres de la que adolece PRO para ocupar cargos en los tres estados que manejará a partir de la semana próxima.

En esta línea, fuentes consultadas por enelSubte.com comentaron: “No es seguro que se quede, pero si se queda, es porque Horacio [Rodríguez Larreta] no encontró a nadie para reemplazarlo”. Cabe recordar que otro de los hombres fuertes del PRO en el área, el ministro Daniel Chaín –quien supo imponer en su momento a su cercano Luis Jahn para presidir la empresa–, cayó en desgracia luego de apoyar a Gabriela Michetti en la interna porteña y ahora terminará recalando en la presidencia de AySA.

Asimismo, desde SBASE intentaron montar una fallida operación de prensa promocionando el proyecto de la línea F, de la que los grandes medios, generalmente proclives a reproducir en forma casi textual los comunicados de prensa que redacta el equipo que coordina Verónica López Quesada –mano derecha de Piccardo desde sus tiempos en Espacio Público–, no se hicieron eco.

El polémico funcionario es uno de los más cuestionados de la administración porteña: no sólo arrastra causas penales desde el sector privado –fue despedido de Isenbeck sospechado de malversación de fondos–, sino que se vio envuelto en escándalos cuando ocupaba el Ministerio de Espacio Público (casos UCEP y Zahira Morales) y más recientemente acabó con denuncias penales por estafa al Estado en el marco de la compra de coches usados al Metro de Madrid para la línea B, que terminaron costando más caros que cero kilómetro.

Habiendo perdido la posibilidad de sumarse al Ministerio de Transporte que comandará Guillermo Dietrich, con quien no mantiene un buen vínculo, el actual titular de Subterráneos se aferra a su posición en Agüero 48, la misma adonde llegó eyectado de Espacio Público. La paradoja es que SBASE era entonces un refugio que, desde la devolución del Subte a la Ciudad, se transformó en uno de los espacios más codiciados del gobierno porteño.

Juan Pablo Piccardo se ha convertido en alguien difícil de reemplazar y eso podría facilitarle la continuidad por el momento: Rodríguez Larreta no pudo todavía encontrar nadie dispuesto a hacerse cargo de su herencia.

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