Gritos de pasajeros e intentos de evacuación entre el polvillo y los escombros: la traumática experiencia del tren afectado por la perforación de la bóveda del túnel en el mediodía de ayer, en el marco de las obras del Metrobus.

Momentos de confusión y tensión se vivieron en el mediodía de ayer abordo de una formación de la línea C, que se dirigía desde Constitución hacia Retiro luego de que se viera afectada por la perforación accidental de la bóveda del túnel del Subte en el marco de las obras de excavación del túnel oeste del Metrobus Nueve de Julio.

Cerca de las 12:00 del miércoles una formación Nagoya que salió desde Constitución detuvo su marcha en el túnel de la interestación Constitución – San Juan (más precisamente en una de sus curvas) debido a la presencia de una “densa nube de humo”. El conductor del tren dio rápido aviso a los supervisores y se vivieron momentos de confusión, ya que las órdenes no se comprendían con claridad.

En paralelo, el humo -luego se supo que era en realidad polvillocomenzó a invadir el interior de los coches, generando desesperación entre los pasajeros que hicieron sonar las alarmas de emergencia y pedían a gritos la apertura de las puertas y la evacuación del tren. La guarda del tren en cuestión manifestó que pudo ver, entre la nube de humo, personas queriendo arrojarse a las vías a través de las ventanillas. Inmediatamente, según manifiesta la propia empleada, se oye un estruendo y se observa la caída de escombros a una distancia mínima del tren.

De repente vi asomarse desde el techo un tubo gigante con dientes tipo serrucho, justo encima de las vías. Ahí ya no entendía nada, estaba viendo como el tubo subía y bajaba girando y creía que el techo se nos iba a venir encima.” La mujer dio orden al conductor de que avanzara inmediatamente hacia San Juan por temor a que se produjera un derrumbe mayor. Apenas llegado a la estación, el tren fue evacuado y varios pasajeros increparon al personal preguntando por qué no habían sido evacuados en el túnel, lo que hubiera implicado un riesgo ya que el tráfico de la línea no se había interrumpido aún.

No obstante el incidente, el tren en cuestión retomó su marcha en San Juan y completó el trayecto hasta Retiro, quedando el techo del Nagoya cubierto por escombros. Varios pasajeros manifestaron ciertas dificultades para ver y respirar. Debieron cubrirse nariz y boca, al menos hasta Avenida de Mayo, por la cantidad de polvillo levantado.

Pese al grave incidente, la línea sufrió una muy breve interrupción y continuó funcionando con regularidad el resto del día. Tanto desde el Gobierno de la Ciudad como desde Metrovías no se emitió comunicación alguna aclarando la negligencia cometida por los encargados de la obra de superficie.

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