La Legislatura aprobó esta madrugada el traspaso con varias modificaciones. La sesión se consiguió tras 14 horas de negociaciones, debido a las dificultades del PRO para obtener consenso. Quejas de ciertos metrodelegados

Con tres horas de debate en el recinto, pero otras 14 de intensas conversaciones previas, los legisladores porteños convirtieron en ley el proyecto modificado del macrismo para traspasar el servicio subterráneo de la Nación a la Ciudad. La iniciativa contó con la aprobación general de 46 diputados mientras que 12 votaron en contra.

Tras arduas conversaciones y numerosos cuartos intermedios, los diputados dieron quórum recién a la 1 de la madrugada de este jueves, luego de una jornada cargada de conversaciones entre legisladores del PRO, de la oposición, funcionarios del Ejecutivo y los metrodelegados para consensuar un texto único.

En total, el debate fue postergado tres veces: debía comenzar a las 11 de ayer y se pasó a las 16; luego a un cuarto intermedio a las 21:30 y más tarde a las 0:30, horario en el que finalmente todos se sentaron en el recinto a discutir la aprobación de la norma.

Había consenso en varios puntos, pero faltaba definir la fuente de financiamiento, el principal eje de confrontación entre todos los sectores, incluidos los metrodelegados.

La iniciativa sancionada es el texto del PRO al que se le introdujeron algunas modificaciones: contempla subas de peajes, patentes y del impuesto al sello para financiar la operatividad del servicio, pero no incluyó un aumento a los combustibles ni afectará los derechos de los trabajadores para realizar medidas de fuerza, como pretendía el macrismo desde un principio.

Sin embargo, el texto de la normativa sí contempla que los gremialistas tengan que comunicar su intención de realizar una medida de fuerza con 48 horas de anticipación.

Apenas se conoció la aprobación en general del traspaso de los subtes, el metrodelegado de la línea B, Claudio Dellacarbonara, cuestionó la norma al considerar que “deja abierta la posibilidad de ataques certeros contra los trabajadores”.

“Es una ley totalmente contraria a los intereses de los usuarios y los trabajadores. Esto va a generar un gran debate dentro de los empleados”, afirmó el gremialista de izquierda en declaraciones al canal TN y advirtió que no descartan realizar nuevas medidas de fuerza “en las próximas horas”.

A modo de ejemplo, cuestionó que el proyecto del macrismo “mantiene la privatización del servicio y, además, trata de regimentar las protestas de los trabajadores, la jornada laboral y las condiciones de trabajo”.

Sin embargo, los dos principales referentes de los metrodelegados, Roberto “Beto” Pianelli y Roberto Segovia, manifestaron su satisfacción. “Estamos contentos porque no fue vulnerada nuestra lucha”, aclararon los gremialistas cercanos al kirchnerismo.

Cómo será el financiamiento del servicio a partir del 2013, cuando Nación deje de abonar de forma completa los subsidios que todavía otorga.

El gobierno de la Ciudad pretendía crear un impuesto a las naftas, pero la oposición logró que en cambio se suba el impuesto a los sellos. La administración de Macri estima recaudar con estos ajustes unos 600 millones de pesos.

Así, la alícuota general que era del 0,8% pasaría a ser del 1%; la alícuota de operaciones financieras aumentaría del 1% al 1,2%; y la alícuota de operaciones inmobiliarias que era del 2,5% subiría al 3,6 por ciento, publica un matutino porteño.

En tanto, la alícuota para autos (aprobada con el Presupuesto 2013) será para los 0km del 1% y para los vehículos usados se duplicará del 1,5 al 3 por ciento.

Sin embargo, hasta el momento se desconoce si estos nuevos gravámenes serán suficientes para mantener el precio del boleto o si se concretarán nuevos incrementos en el pasaje que hoy está en $2,50.

“No tenemos pensado en el corto plazo un aumento de tarifa”, aclaró por la mañana Martín Ocampo, uno de los legisladores del PRO encargados del proyecto, en diálogo con radio Mitre.
 

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