Todos los días surgen nuevas versiones sobre el destino sobre los coches. Tanto el Gobierno porteño como las organizaciones que pugnan por su preservación no se ponen de acuerdo ni en la cantidad de unidades a preservar ni qué se hará con los restantes, lo que desencadenó en la renuncia de un miembro de la ONG Basta de Demoler. Mientras tanto, lo único definido es que irán al depósito Acosta a la intemperie una vez que cierre la línea A.

La preservación del patrimonio en Argentina siempre fue tarea difícil.  Si bien algunos objetos tienen un valor como tal que resulta incuestionable, como podrían ser el Cabildo o el Obelisco, otros objetos no gozan de tal consenso y se exponen a una ardua discusión que puede llegar incluso a amenazar su supervivencia.  Este es el caso de los coches La Brugeoise de la línea A, que de acuerdo a recientes posturas teóricas sobre el patrimonio conforman un “paisaje” junto al ámbito en el que circulan y la Avenida de Mayo.  He ahi el origen del pedido de declaración como Patrimonio de la Humanidad ante la UNESCO  que busca presentar la Red del Patrimonio, conformada por más de 50 ONGs.  Sin embargo la preservación de los coches La Brugeoise está amenazada por un cruce de intereses, algunos de ellos hasta ahora difíciles de explicitar.  De acuerdo a información reservada a la que pudo acceder enelSubte.com, dentro de las organizaciones de defensa del patrimonio no existe una postura unificada sobre qué hacer con los coches.  Mientras unos aspiran a que se cumpla lo que marca la ley 2796, que estipula la guarda de tres formaciones armadas con coches con características especiales, otros defienden la preservación total de la flota restaurada y en condiciones operativas con la vista puesta en la prestación de servicios durante los fines de semana y feriados.  

Si bien estas desavenencias son normales en función de la cantidad de asociaciones que participan, la complejidad técnica del asunto y el tamaño de la flota (de un máximo histórico de 125 coches, llegaron 94 a nuestros dias en funcionamiento o susceptibles de ser reparados), aqui se suscitaron otros hechos hasta ahora no del todo claros.  Según las fuentes consultadas hay discrepancias muy fuertes entre la postura original de la ONG Basta de Demoler (B!D) y lo que acordaron con SBASE algunos de sus miembros a espaldas del resto. En las primeras reuniones con las autoridades, B!D pidió que se preservaran al menos las unidades que hoy están a cargo del servicio de la línea A, que son alrededor de 67.  De acuerdo a borradores de la propuesta a los que pudo acceder enelSubte.com, SBASE habría ofrecido acompañar las recorridas de estas unidades con espectáculos temáticos en estaciones para recrear el espíritu de época e incluso la realización de visitas guiadas a Polvorín.  Dias más tarde, se supo que algunos miembros habrían pactado a espaldas del resto la guarda en condiciones operativas de sólo 30 coches (los estipulados por la ley 2796 y quince adicionales) para ser restaurados e incorporados al servicio regular a lo largo de tres años, previendo para los demás el destino de repuesteros, su cesión a instituciones privadas y la firma de un convenio con Bélgica para el retorno de al menos una formación a su país de origen.  Esto originó una fuerte disputa interna en B!D, que culminó anoche con la renuncia via carta documento de varios de sus miembros en rechazo a esta actitud contra el conjunto de la organización.

Del lado de SBASE tampoco parece haber un claro panorama sobre qué hacer con los Brugeoise.  Apenas se conoció que la línea A cerraría durante el verano, se informó que las unidades que no estén legalmente protegidas serán guardadas “en forma provisoria” en el terreno del taller Mariano Acosta del Premetro (no confundir con el predio de Lacarra y Dellepiane, donde el Estado nacional construirá el Taller Central de Subterráneos como parte de las obras de prolongación de la línea E a Retiro).  De acuerdo a dichos de distintos funcionarios de la empresa estatal los trenes quedarán a la intemperie: si bien los Brugeoise originalmente circulaban también en superficie, desde 1927 su uso quedó limitado exclusivamente al túnel por lo que ni su pintura exterior ni su techo están en condiciones de soportar las inclemencias del tiempo.  Además, se supo que antes de partir hacia Mariano Acosta los coches pasarán por Polvorín para que se les extraigan todas las piezas que puedan resultar de valor para los ladrones, como aquellas hechas de cobre o bronce.  


Así se ve el interior del coche La Brugeoise 24, uno de los amparados por la ley 2796, que será suplantado por otra unidad en los trenes a conservar tras languidecer por años en el predio de Lacarra y Dellepiane

Si se cumplen los designios oficiales, hasta ahora lo único firme sobre estos coches junto a la conservación de las quince unidades que manda la ley, lo que quede de la flota tras la venta a “los más de treinta interesados” que nombra SBASE podrían quedar en mal estado si los procesos burocráticos para hallarles un nuevo hogar se dilatan.  Pero para que dichos trámites puedan inciarse, primero debe saber qué se quiere hacer con los trenes, y eso es lo que no está claro.  Mientras el jefe de Gabinete Horario Rodríguez Larreta bromeó, con pésimo gusto pero inusitada trascendencia internacional, que podrían servir ” para un asadito”, Juan Pablo Piccardo informó que “está prácticamente decidido” que puedan servir como “bicicleteros en las veredas” en el sistema de bicing de la Ciudad; resta saber cómo acomodarán coches de 15,8 metros de largo y 2,6 m de ancho en las estrechas aceras porteñas.  

Como si fuera poco este viernes el diario Clarín dio cuenta de que el ministro de Cultura Hernán Lombardi, bochornosamente ausente en las tratativas por la preservación de parte del patrimonio histórico y cultural como son los Brugeoise, propuso que podrían servir “para hacer bibliotecas en los parques”.  Lombardi comentó que “el proyecto ya está definido pero faltan algunas autorizaciones”.  Esto está frontalmente reñido con las corrientes actuales de pensamiento en lo que a preservación del patrimonio respecta, que abarca también el amparo de artefactos que formen parte de la vida cotidiana de las ciudades en su uso corriente.  

Mientras los funcionarios discuten, lo único definido es que “las Brujas” terminarán sus días en Mariano Acosta expuestas a los elementos y a los ladrones.  Por el momento SBASE no tiene en mente construir ningún tipo de estructura para guardarlos, ni siquiera una carpa o una lona.  Así lo dejó en claro, en tono cortante, uno de los negociadores de la empresa estatal con Basta de Demoler.  De ser así  podría ser tarde incluso para los proyectos que SBASE parece tener en mente y que hasta ahora no se conocen: si la duración del trámite para radiar un coche puede tardar tranquilamente un año (las unidades 25, 89 y 14 chocaron hace más de un año y todavía figuran “en servicio” en los inventarios mientras que para los cinco Brujas abandonados en Lacarra, algunos desde el inicio de la concesión, se aprobó su venta como chatarra recién en 2012), ¿podrán funcionar como bicicleteros y bibliotecas si su madera está podrida? Otra pregunta que debe formularse a las autoridades es quiénes son los interesados en comprar estos coches, que forman parte del patrimonio público de la Ciudad y como tales su destino es asunto de todos.  Una vez más, la burocracia y los intereses que añidan fácilmente en ella conspiran contra el cuidado del acervo cultural e histórico de una Buenos Aires que pierde día a dia sus más valiosas joyas.

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