La concesionaria rescindió el contrato de mantenimiento de trenes que tenía con la empresa CAF, supuestamente para enviar formaciones del Subte a reparar a Benito Roggio Transporte. Mientras tanto, los talleres de la red trabajan cada vez menos. De esta manera, Metrovías replica el mismo esquema de los concesionarios ferroviarios para ampliar sus márgenes de ganancia.

Denuncias de trabajadores que llegaron a este medio dan cuenta de una operación de la concesionaria Metrovías para ampliar sus márgenes de ganancia.  De acuerdo a estas versiones, la empresa rescindió el contrato de mantenimiento de formaciones del subterráneo con la empresa tercerizada CAF para poder realizar esos mismos trabajos en los talleres que el grupo Roggio opera en la localidad cordobesa de Juárez Celman bajo el nombre “Benito Roggio Transporte”.  

Tras la rescisión, Metrovías realizó un censo del personal tercerizado a fin de incorporarlo al plantel del Subte y ya se habría entregado indumentaria de trabajo.  Aún asi, trabajadores de BRT denunciaron que Metrovías “se lleva los coches Fiat a reparar a escondidas a sus talleres de Córdoba con personal que no tiene convenio de UTA”.  Para ellos, esto se debe a que la empresa les pagaría la mitad del salario que percibe un operario de los talleres de la red.  “Hace 4 años entraba una formacion cada 3 dias (a los talleres del Subte), ahora cada una semana o 10 dias; hace 2 meses mandan ejes a Juárez Celman, antes se hacían en Barracas en CAF”, agregaron desde el Subte.

Hasta ahora, CAF se encontraba fundamentalmente en el taller San José de la línea C aunque también tenía operaciones en el taller Rancagua de la B y Manuela Pedraza y Canning de la D.  No obstante, el traspaso de CAF a Metrovías no estuvo exento de tironeos entre ambas empresas.  Según las fuentes consultadas, CAF quería llevarse maquinaria y equipos de los talleres que administraba, pero la Secretaría de Transporte lo impidió inyectando fondos para evitar que el conflicto escalara.  

De acuerdo a estos testimonios, el objetivo de Metrovías es trasladar la mayor cantidad de operaciones posibles a los talleres del grupo Roggio en Córdoba previniéndose de una posible anulación de su concesión del Subte.  Este esquema ya lo aplican las concesionarias de los ferrocarriles urbanos: Trenes de Buenos Aires (TBA) remodela y repara los trenes Toshiba de las líneas Mitre y Sarmiento en la empresa Emprendimientos Ferroviarios (EMFER), propiedad de su grupo controlante.  Allí también se fabrican los coches Doble Piso para el Sarmiento, equipados con bogies de procedencia china.  Lo mismo hace el grupo Romero, que opera el ferrocarril Belgrano Norte entre Retiro y Villa Rosa a través de la empresa Ferrovías, con EMEPA.  Con su sede central en Chascomús, a la que recientemente sumó los ex talleres Pérez (provincia de Santa Fe), EMEPA remodeló en 1987 quince coches La Brugeoise y ahora tiene a su cargo similar tarea con 86 coches Siemens O&K.

EMFER y EMEPA, a las que en 2009 se sumó BRT, reparan también coches y locomotoras de los ferrocarriles San Martín, Roca y Belgrano Sur.  Estas tres líneas estaban concesionadas al cuestionado empresario Sergio Taselli, quien las operaba a través de la firma Metropolitano (que enviaba coches y locomotoras a reparar a Materfer, aunque muchas unidades jamás salieron de allí) hasta que el Estado lo expulsó del San Martín en junio de 2004 y del Roca y del Belgrano Sur en mayo de 2007.  En su reemplazo, las tres concesionarias restantes formaron la Unidad de Gestión Operativa Ferroviaria de Emergencia (UGOFE), tarea por la que perciben sumas millonarias.

 

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