En las últimas semanas, fue notable en la línea D la campaña iniciada por la concesionaria contra los stickers y carteles que diversos comercios pegan en los coches. Efectos y reacciones. La comparación con las demás líneas.

Los pasajeros que utilizan todos los días la línea de subte que lleva desde Plaza de Mayo hasta Belgrano que estén acostumbrados a leer los carteles mientras esperan llegar a destino habrán notado una ausencia en los vagones. O más bien, un reemplazo. Y es que es usual en las formaciones de todas las líneas de la red que -además de las publicidades ‘oficiales’ acordadas con Metrovías- se encuentren sobre las paredes interiores decenas de stickers, papelitos y carteles pegados de manera paralela por emprendimientos más pequeños. Pinturerías, profesores de música, logias del TEG y otras asociaciones figuraban en carteles, caseros en muchos casos.

El caso es que en la línea D particularmente, el concesionario Metrovías decidió finalmente deshacerse de esta presencia que evadía sus aranceles para colocación de publicidades. Una cuadrilla de empleados recorrió todas las formaciones con espátulas, despegando los carteles informales que estaban sobre todo sobre las puertas de salida de los vagones, y colocó en su lugar unos stickers que advierten que está prohibido colocar publicidades sin permiso de la empresa.

En primer lugar, fue también notorio que, con el paso de los días, estos carteles autoadhesivos comenzaron a verse rasgados, rayados o directamente arrancados por manos anónimas. Pero queda el lugar a la duda de si se trata de manos individuales -usuarios aburridos que se entretienen rompiendo los stickers- o de una movida más organizada por parte de quienes se encargaban de pegar las publicidades informales, como venganza por la avanzada de Metrovías contra su trabajo.

Por otro lado, resulta irresistible la comparación con las demás líneas de la red. La B y la C, particularmente, son las otras más afectadas por los carteles informales en los vagones, pero -al menos por ahora- la empresa no ha hecho nada al respecto. Capas y capas de stickers se acumulan en los vagones, y cuando son arrancados desprolijamente juntan mugre en el adhesivo que queda. El mantenimiento de los pisos e interiores de los vagones del subte es bastante deficiente, según reconocerán los usuarios. Cabe preguntarse si Metrovías extenderá su campaña contra los carteles no autorizados al resto de la red, o si se trata, como en otras oportunidades, de una iniciativa de poca profundidad y efímera constancia.

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