La Cámara de Diputados de Mendoza aprobó en una ajustada votación la transformación de la EPTM en una sociedad anónima, con el objetivo de facilitar el ingreso de capital privado a la empresa. Los trabajadores se oponen a la medida. El Gobierno busca eliminar líneas de trolebús.

La Cámara de Diputados de la Provincia de Mendoza dio ayer media sanción a la controvertida modificación de la Empresa Provincial de Transporte de Mendoza (EPTM), que busca transformarla en una sociedad anónima para permitir el ingreso de capital privado bajo la nueva denominación Sociedad de Transporte de Mendoza (STM).

La propuesta se aprobó en una ajustada votación por 24 a 21, con la ausencia de tres diputados de la oposición peronista, que faltaron gracias a una negociación entre el gobernador Alfredo Cornejo (UCR/Cambiemos) y los intendentes de sus respectivos departamentos. La propuesta ahora quedó en manos del Senado provincial.

Los principales argumentos que el gobierno sostiene para impulsar esta transformación son un supuesto sobredimensionamiento de personal, la “ineficiencia” que, según alegan, padece la empresa, y la facilidad que daría el nuevo marco normativo para permitir la inyección de fondos privados. En este sentido cabe señalar que el tipo societario ideal para dotar de mayor libertad a la empresa sería el de Sociedad del Estado. No obstante, esta modalidad no permitiría el ingreso de capital privado, que parece ser el objetivo principal del gobierno provincial.

Los trabajadores, en tanto, se oponen a la modificación, porque alegan que se perderían puestos de trabajo, de 425 a 180 personas. Los gremios movilizaron ayer a la Legislatura provincial y declararon el “estado de asamblea permanente, con restricción de servicio”

La EPTM administra recorridos de colectivo, la red de trolebuses y el Metrotranvía de Mendoza. Recientemente, funcionarios del gobierno provincial confirmaron que buscan eliminar líneas de trolebuses para reemplazarlas por colectivos híbridos. Al asumir el cargo el presidente de la EPTM, Leopoldo Cairone, un técnico superior en Marketing, había dicho que aspiraba a que el servicio funcionara “sólo funcione con troles”. Con el correr de los meses, la empresa que preside sacó a remate 106 unidades eléctricas canibalizadas para paliar su frágil situación financiera. El Estado nacional, en tanto, en lugar de asistir a estas necesidades y apostar por una movilidad auténticamente sustentable, prefiere volcar fondos en proyectos de Metrobús.

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