Una encuesta realizada por enelSubte.com sugiere que la gran mayoría de los lectores prefiere que el Subte vuelva al Estado. Es una de las alternativas que plantea la ley. Más allá de preferencias abstractas, el desafío es fortalecer una empresa que tendrá grandes responsabilidades.

La ley aprobada hace pocos días por la Legislatura porteña establece cuatro posibilidades para la operación del Subte. Una, inicial, que es un acuerdo provisorio con Metrovías para su continuidad. Si eso resultara imposible o una vez vencido el plazo, las posibilidades reales son tres: una nueva concesión (que puede o no ser Metrovías), una Sociedad Anónima de mayoría estatal o la propia Subterráneos de Buenos Aires S.E.

El proyecto original del macrismo excluía la alternativa de que SBASE operara el servicio, relegándola a una función técnica. En cambio preveía la posibilidad de operar a través de una S.A. inicialmente estatal pero que estaría abierta, sin controles, a ser parcial o totalmente privatizada. Esa disposición hubiera habilitado que una empresa se quedara con el Subte sin pasar por el procedimiento normal de licitación de una concesión.

El proyecto finalmente aprobado mantiene la S.A. pero marca que la mitad más uno de las acciones deberá permanecer en todo caso en manos del Estado. Y, como se decía, introduce como opción complementaria que sea Subterráneos quien preste el servicio.

Al revés de lo que ocurre en el mundo ferroviario por las directivas europeas de liberalización del sector, todos los grandes metros del mundo tienen una misma empresa encargada de operación e infraestructura: Transport for London, la RATP parisina, la BVG berlinesa, la MTA neoyorquina o el Metro de Madrid son ejemplos de ello. Todas, además, son empresas públicas que pertenecen al ámbito municipal o regional. Y la mayoría está subsidiada, directa o indirectamente.

Buenos Aires funcionó así desde 1939, con la toma del servicio por la Corporación de Transportes, hasta 1994, cuando se transformó en una de las contadas ciudades del mundo en privatizar sus servicios ferroviarios y en particular el subterráneo. La ley aprobada por la Legislatura no deshace completamente ese estado de cosas pero abre la puerta a nuevos escenarios.

En una encuesta realizada a los lectores de enelSubte.com durante la semana del 20 al 27 de diciembre, el 72% de los participantes se manifestó a favor de que Subterráneos de Buenos Aires S.E. sea la operadora del servicio en el futuro próximo. Un 8% respaldó la continuidad de la concesionaria Metrovías, un 6% prefirió otro operador privado y un 14% optó por el modelo de empresa mixta. Aunque el universo de la muestra es reducido y, desde luego, no guarda rigor científico, sirve para ilustrar una fuerte tendencia de opinión.

Si bien oficialmente el macrismo no descarta ninguna hipótesis, es sabido que SBASE operadora no es una perspectiva que el Gobierno de la Ciudad considere deseable. Después de todo, su proyecto inicial hubiera descartado esa posibilidad. Sin embargo, la negociación con Metrovías no será sencilla y cualquier nueva concesión deberá pasar por la Legislatura, donde el PRO no contaría con muchos aliados si buscara reprivatizar el servicio.

No corresponde hacer futurología ni especular con porcentajes, pero no es descabellado pensar que en el curso del año próximo la operación del Subte pueda volver a manos del Estado, con cualquiera de las dos figuras posibles. Más allá de la preferencia abstracta de muchos por una operadora pública, es de perogrullo aclarar que un buen servicio no depende de que la empresa prestataria sea privada o estatal. No es su propiedad lo que determina su rendimiento, aunque sí puede condicionar sus prioridades.

La SBASE actual no es la que reconstruyó Nazar Anchorena con De la Rúa e Ibarra. Es una empresa que expulsó o dejó de escuchar a muchos de sus mejores expertos. Es la misma que debió pagar medio millón de dólares al Metro de Barcelona para conocer que en su propio inventario tenía coches de cien años. Así las cosas, sería deseable ver en 2013 una recuperación de la capacidad técnica y profesional de Subterráneos de Buenos Aires, porque en cualquier escenario tendrá grandes responsabilidades por delante: extender la red, controlar el servicio y eventualmente prestarlo.

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