Un decreto autoriza a Dietrich a clausurar ramales y levantar vías. El gobierno ya había rechazado nuevos servicios de pasajeros en el interior y plantea concentrarse en pocas líneas estratégicas de cargas. Fuerte preocupación en el ámbito ferroviario ante la posibilidad de pérdida de trazas y negocios inmobiliarios.

El presidente Mauricio Macri firmó un decreto por el que delega en el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, la facultad para ordenar el cierre de ramales ferroviarios y el levantamiento de vías y durmientes.

La medida, publicada esta mañana en el Boletín Oficial bajo el número 652/17, provocó una honda preocupación en el ámbito ferroviario ante la posibilidad de que Dietrich pueda disponer el cierre de ramales aún activos pero que el Gobierno no considera necesario mantener operativos o bien el levantamiento de vías de ramales inactivos pero que podrían recuperarse en un futuro, como el La Plata – Bradsen del Ferrocarril Roca o la vía de Mar del Plata a Miramar, que el PRO ya trabaja en convertir en una bicisenda.

El decreto se apoya en una ley de 1957 sancionada durante la vigencia del Plan Larkin de racionalización de la red ferroviaria, y cobra especial relevancia en un contexto marcado por rumores que apuntan a un inminente cierre del ramal Puente Alsina – Aldo Bonzi de la línea Belgrano Sur o de su fraccionamiento entre La Salada y Bonzi, entre otros ramales y servicios que el gobierno no considera prioritarios ni rentables.

En tal sentido, podrían correr peligro servicios locales de pasajeros en el interior del país cuya operacion el gobierno ha intentado revertir a las provincias, como los de la ex SEFECHA en Chaco –hoy en una situación crítica– o el Tren del Valle entre Río Negro y Neuquén. También podría disponerse el levantamiento de playas ferroviarias hoy desactivadas, que suelen ser objeto de diversos proyectos inmobiliarios en distintas zonas del país.

Incluso hay incertidumbre sobre líneas enteras de la red ferroviaria: funcionarios del Ministerio de Transporte admiten en conversaciones reservadas que no existe ningún plan en lo inmediato para el Ferrocarril Urquiza, para el que se descarta inclusive el potencial de cargas por el mal estado de la infraestructura y la competencia de la Hidrovía del Paraná, que el gobierno considera una alternativa más eficiente.

El gobierno ya ha hecho público que descarta cualquier ampliación de los servicios de pasajeros fuera del Gran Buenos Aires dado que considera –de acuerdo a criterios económicos– que sólo el transporte de cargas es rentable en el resto del país. Y en un papel subsidiario, puesto que el ministro Dietrich considera públicamente al camión la “columna vertebral” del transporte de cargas.

La posibilidad de reutilización del material retirado de las zonas que se desafecten de la red ferroviaria es prácticamente nula por su antigüedad y deterioro. En cambio, la pérdida de las trazas ferroviarias significaría anular cualquier posibilidad futura de una vuelta del tren.

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