Junto al proyecto de ley de transferencia que también declararía la emergencia del servicio, Mauricio Macri pretende que la Legislatura le otorgue facultades especiales para poder modificar el esquema operacional sin tener que apelar al recinto.

Mauricio Macri pedirá una suerte de poderes especiales para administrar la concesión de los subterráneos porteños, de acuerdo con el proyecto de ley que, en ese sentido, debe aprobar la Legislatura. La norma, con la que busca concretar la transferencia del servicio bajo su órbita, impondría el estado de emergencia del servicio, tal como les anticipó Macri a los legisladores de la oposición, cuando los reunió el viernes pasado para hablar de por qué tomaría ahora el control de la concesión. Aunque en ese momento no dio demasiados detalles, ya en varias ocasiones, el jefe de Gabinete PRO, Horacio Rodríguez Larreta, también sondeó esa posibilidad.

El proyecto, al declarar la emergencia -si es aprobado tal cual está- detalla que de ese modo Macri podrá eludir el sistema tradicional de llamado a licitaciones y en cambio hacer uno abreviado, en el caso que requiera la reparación de algún tren o formación, por ejemplo. Además, la emergencia le permitiría también cierta libertad en el uso de las partidas que se destinarán al mantenimiento de las líneas de subte y Premetro que serán traspasadas. Al mismo tiempo ese estado de emergencia, que el jefe de Gobierno busca para agilizar el gerenciamiento en una primera etapa, permitiría hasta una readecuación del plantel de empleados.

Por ahora los recursos, tal como anticipó este diario, saldrían de una alícuota adicional a las naftas, la suba de los peajes y del impuesto a las patentes. A la vez el Gobierno porteño formulará un reclamo judicial por fondos que considera corresponden acompañar el traspaso y también hará un reclamo sobre un fondo ferroviario, ya que asegura que la construcción de los llamados «sapitos» que anulan las barreras beneficia al ferrocarril y la Nación -que gerencia ese transporte- debería pagarle a la Ciudad por la mejora.

También la ley contiene un menú de opciones para el gerenciamiento del servicio de subterráneos, tanto la posibilidad de reestatizarlo como de volver a concesionarlo mediante un nuevo concurso o transformar la concesión en un sistema mixto en el que participe el Estado porteño a través de Subterráneos de Buenos Aires SA (SBASE), que en su momento firmó el actual contrato con Metrovías, que ahora deberá transferirse a la Ciudad, a menos que se rescinda.

Antes que eso, el proyecto, elaborado por el legislador Martín Ocampo y el jefe de Gabinete, R. Larreta, dispone de la realización de lo que se conoce como una «auditoría de corte». Si bien ya se realizó una auditoría sobre el funcionamiento del servicio que se le encargó al Metro de Barcelona, ahora se trataría de verificar en qué estado recibirá la Ciudad de Buenos Aires el servicio de subterráneos.

Ayer, Ocampo indicó que aún «no está definida» la fecha de presentación del proyecto, que el jefe de Gobierno prometió para esta semana, porque se trata de una iniciativa «de cierta complejidad porque la Ciudad no tiene experiencia en la regulación de servicios públicos masivos y el subte transporta a un millón de personas por día».

Por otra parte, el diputado PRO aseguró que «la voluntad es que lo podamos sancionar en diciembre, antes del 1 de enero». Ocampo aclaró que «la ley no tiene prevista una suba de tarifa», pero advirtió que «la inflación podría incidir» en el valor del pasaje actualmente establecido en $ 2,50 pesos. «Todas las ideas son trabajadas en modo potencial», agregó el legislador para referirse a cómo finalmente se gerenciará el servicio una vez que se concrete la transferencia. Desde el gremio del sector y parte de la oposición al PRO festejan la posibilidad de la reestatización del transporte. 

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