Macri dejó entender que acepta el Subte no por voluntad política, sino porque no le queda otra alternativa. Cuestiones clave para el futuro de la red, aún sin respuesta.

Hace un año la Presidenta anunciaba la decisión, demorada diez años, de devolver a la Ciudad de Buenos Aires la potestad sobre las cinco líneas históricas de subterráneos. Al margen de las especulaciones sobre los motivos de la decisión oficial, lo cierto es que era un reclamo de larga data de la Ciudad. Mauricio Macri primero aceptó el traspaso, luego puso peros y tras la tragedia de Once lo repudió… por conferencia de prensa. Tras meses de conflictividad sindical creciente y un deterioro sostenido en la calidad del servicio, el jefe de Gobierno anunció hoy que su gobierno finalmente aceptará el traspaso a partir de enero de 2013.

La decisión, aunque necesaria, es claramente tardía y aparece desprovista de todo el sentido de oportunidad que pudo tener un año atrás. Lo que era la ocasión de mostrar a Macri activo y preparado para afrontar el problema del transporte público se transformó, quizás, en lo contrario. La conferencia de prensa en que el jefe de Gobierno acabó reconociendo lo obvio no fue más alentadora. En lugar de planear un escenario a futuro, una decisión política de mejora del servicio, dejó claro que la culpa de todo es del gobierno nacional y acepta el traspaso porque no hay otro remedio. Así las cosas, son varios los interrogantes que se plantean:

De política general

  • Qué condición cambió entre la firma del acta acuerdo de transferencia y la actualidad para que Macri primero firmara, luego se negara y finalmente aceptara;
  • Por qué necesita el GCBA una aprobación legislativa, cuando ya existe una ley de la Legislatura del año 2000 que adhiere al traspaso. El acta acuerdo fue sólo el perfeccionamiento, la ejecución de un decreto nacional de 1999 y la ley comunal de 2000;
  • Si existe algún acuerdo entre el PRO y el FPV para aprobar el traspaso. Si eso no fuera así, la Legislatura podría votar una ley mucho más audaz que el proyecto del jefe de Gobierno y Macri acabaría recurriendo al veto por vez 108 en cinco años. Por eso sorprende la súbita determinación del jefe de Gobierno para hacer lo que pasó un año rechazando.

Sobre la auditoría

  • De qué manera se contrató la auditoría al Metro de Barcelona y dónde están los resultados de ese estudio;
  • Por qué Subterráneos de Buenos Aires, una empresa que al asumir Macri contaba con una excelencia técnica reconocida, no pudo realizar ese mismo trabajo;
  • Cómo es posible que el estudio del Metro de Barcelona alarme, según Macri, sobre el estado de las vías, siendo que a excepción de la E son el componente en mejor estado de la red;
  • Por qué, si resulta alarmante la circulación de coches La Brugeoise, la Ciudad entregó a Metrovías coches Siemens de 80 años para la operación de la H;
  • Por qué, atento a lo anterior, Macri permitió que su negativa a aceptar el traspaso demorara la incorporación de las nuevas formaciones CITIC/SATCO.

Sobre el pasaje

  • De qué manera se piensa financiar el déficit operativo si el Presupuesto 2013 no contempla ninguna partida para la operación del Subte;
  • Qué estudios existen para asegurar que una eventual suba de tarifas no se vuelva ineficiente por la caída en la demanda, como ocurrió en el anterior incremento decidido por Macri;
  • Si prevé el Gobierno de la Ciudad alguna segmentación del sistema tarifario para aligerar el efecto de un aumento sobre usuarios frecuentes;
  • En el caso de que se crearan nuevas tasas para solventar el déficit operativo, cómo asegurar que, si la intención de Macri es revertir la decadencia, puedan destinarse también fondos a inversión.

Sobre la operación

  • Por qué el GCBA critica el desempeño de la concesionaria Metrovías pero no se cuestiona su continuidad;
  • Por qué se realizó una auditoría sobre el material rodante e instalaciones fijas, pero no sobre el accionar de la empresa concesionaria;
  • Qué función cabe a futuro a Subterráneos de Buenos Aires, si el GCBA descarta devolverla a la operación de la red y a su vez no tiene capacidad técnica de auditar a Metrovías;
  • Cómo se resolverá la antigua y prolongada disputa entre el Ente de la Ciudad y Subterráneos de Buenos Aires sobre la potestad de control del servicio.

Estos son todos temas cuya respuesta, a un año de anunciado el traspaso, aparece todavía más borrosa que entonces. Entonces dijimos que se trataba de un punto de inflexión, en el convencimiento de que todo cambio redundaría para mejor. Fue al revés. Esperamos que las autoridades del GCBA y de Subterráneos de Buenos Aires puedan comenzar a dar respuesta a estos puntos de un modo que redunde en desarrollo para la red y un mejor servicio para los usuarios. Nos permitirán los lectores ser más escépticos esta vez.

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