Echeverría y Rosas, hoy

El conflicto en torno a Echeverría y Rosas resultó en la crisis más grave del Subte en lo que va del año. ¿Hubo falta de previsión? ¿No se analizaron las complicaciones que traería el emplazamiento de las estaciones en un terreno de esas condiciones? ¿Pueden sufrir inundaciones ante la próxima tormenta?

Entre el 26 de julio y el 15 de agosto pasados, la línea B fue el epicentro de un conflicto que se prolongó más de lo que ambas partes hubieran deseado. El Gobierno de la Ciudad habilitó, al filo de la veda electoral para actos de gobierno, las estaciones Echeverría y Juan Manuel de Rosas, largamente esperadas por los vecinos del barrio de Villa Urquiza, a los que desde 2011 se les prometía la apertura de las nuevas paradas.

El conflicto contaba con varias aristas (laborales, de seguridad operativa, de falta de material rodante, etc.). Pero el cuestionamiento más importante por parte de los trabajadores nucleados en la AGTSyP refería a la presencia de irregularidades tales como importantes filtraciones y zonas inundables en las instalaciones del personal y en el área de cochera-taller, donde la presencia de agua adquiere rasgos más dramáticos que en cualquier otra línea: aquí la alimentación es por tercer riel a 600VCC.

Lo que cabe preguntarse aquí, una vez apaciguado el debate político que turbia las interpretaciones, es si no hubo desinteligencias por parte de quienes ubicaron las estaciones en una zona donde el terreno presentaba complicaciones en lo referente a la impermeabilización de los túneles dada la presencia, por caso, de un arroyo subterráneo entubado.


ECHEVERRÍA

La estación Echeverría, ubicada bajo la avenida Triunvirato entre las calles La Pampa y Echeverría, fue emplazada muy cercana al arroyo Vega. Dicho curso de agua corre entubado de forma subterránea a escasa distancia de la estación. Dicha ubicación, podrá entenderse, parece no ser la mejor para una estación de subterráneo. Echeverría fue muy afectada por las filtraciones, que debieron ser reparadas de urgencia para la apertura de la estación, programada para el viernes 26 de julio.

En 1998, durante la construcción de la estación Juramento de la línea D, el arroyo Vega trajo complicaciones a los técnicos de Subterráneos de Buenos Aires encargados de la ampliación. Fue entonces, bajo la dirección del ingeniero Nazar Anchorena y durante la administración de Fernando de la Rúa, que se decidió la realización de un desvío del arroyo con la construcción de un aliviador de 200 metros de longitud. Una ampliación de dicho aliviador fue encarada por la administración actual.

No obstante, la solución empleada para la construcción de Juramento no fue evaluada para Echeverría. Las consecuencias están a la vista.


Echeverría, ubicada al lado del arroyo Vega. Villa Urquiza, más profunda para construir un paso bajo nivel aún no realizado.


VILLA URQUIZA – JUAN MANUEL DE ROSAS

La estación Juan Manuel de Rosas, originalmente planificada como “Villa Urquiza”, iba a ser construida en forma superficial atendiendo a las dificultades que presentaba el terreno en el que estaba emplazada. Sin embargo, fue ubicada unos diez metros más profunda de lo previsto en el proyecto original.

La principal razón por la que se tomó esta decisión fue la evaluación de la construcción de un paso bajo nivel sobre la avenida Triunvirato, para que el tránsito vehicular pudiese sortear las vías del Ferrocarril Mitre (ramal José León Suárez). La decisión, si bien trajo complicaciones a la estación en sí, podría juzgarse a priori como acertada. No obstante, gracias a desinteligencias y falta de planificación, el paso bajo nivel no fue ejecutado en conjunto con la construcción de la terminal de la línea B, por lo que en un futuro pronto deberá ser encarado en forma independiente.

Cabe recordar aquí que la cochera-taller Rosas, uno de los sectores más afectados por las filtraciones, originalmente iba a ser emplazada bajo un parque, a nivel superficial. Pero una vez modificada la profundidad de la estación, dicho plan se tornó imposible y la ubicación debió ser cambiada en función del nuevo proyecto. Esto trajo aparejadas las consecuencias que ya conocemos.

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