Ese sería el principal destino que les dará el GCBA según publica Perfil. Otros se subastarán a interesados privados. Dos formaciones serían conservadas como trenes históricos. Y dos coches irían para la AAT. Pero, primero, irán a parar a la intemperie al predio de Lacarra.

Los antiguos coches belgas que circularán hasta el 31 de diciembre en la línea A son un botín preciado para coleccionistas, inversores y millonarios excéntricos. Desde que el Gobierno porteño anunció que se dejarían de usar, SBASE, la empresa estatal de subtes, ya recibió treinta ofertas para comprar algunas unidades.

Algunos son chacareros que sueñan con tener un coche del subte en sus campos. Otros pretenden adaptarlos para instalar un pub o un restaurante, con formato similar al de El Vagón, un bar en Villa Devoto. Según la Asociación Amigos del Tranvía (AAT), de venderse a un museo, cada coche podría cotizar entre 300 mil y 500 mil dólares.

Juan Pablo Piccardo, presidente de la empresa, señala que al menos 55 serán conservados como patrimonio de la Ciudad. Para el resto no se descarta ninguna oferta. “Vamos a evaluar los requerimientos de los coleccionistas y los museos, pero nuestra idea no es recaudar dinero, sino revivirlos para el espacio público”, indica.

Ya está prácticamente decidido que veinte de los coches que quedarán para la Ciudad serán reacondicionados y colocados como enormes estaciones de bicicletas a la salida de algunas bocas de subte. Otros veinte serían donados a la Agencia de Protección Ambiental (APRA) y reciclados como “centro de difusión medioambiental”.

Además, dos formaciones enteras serán puestas en valor para los festejos del Centenario del subte, el 1º de diciembre de 2013. Se evalúa adaptarlos a la nueva tensión y utilizarlos para recrear el viaje inaugural de 1913.

Al menos otros dos coches serán donados a la AAT para que los reacondicionen y los utilicen en recorridos turísticos. Hasta que se concreten todos los planes, las Brujas, como se los apoda, permanecerán a la intemperie en el Taller Mariano Acosta. Aunque el Gobierno asegura que estarán protegidos, esto probablemente traerá otra polémica.

Por Perfil. La fotografía es de coches Metropolitan-Cammell de la línea B, abandonados a la intemperie por Metrovías al reemplazarlos por los actuales Mitsubishi.

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