Andenes saturados, trenes que tardan varios minutos en salir de las estaciones, frecuencias cada vez más espaciadas son panorama habitual en hora pico en la H. La línea más nueva de la red, con viejos problemas.

En las últimas dos semanas, el servicio de la línea H empeoró notablemente.  Relatos de pasajeros en distintos foros de opinión, incluyendo los comentarios a las notas de este medio, dan cuenta de una situación que se agrava con el correr de los días sin una solución a la vista. Desde la apertura de la estación Corrientes hace casi un año, el tráfico de la línea H se incrementó en alrededor de un 80%.  En hora pico ya se había vuelto difícil encontrar un asiento libre, panorama habitual cuando los trenes circulaban sólo entre Once y Caseros, hasta que hace quince días las autoridades inauguraron la estación Parque Patricios. 

Si bien hasta el momento no se registró un aumento de pasajeros comparable al que ocurrió cuando se inauguró Corrientes, la calidad del servicio sí mostró un fuerte deterioro.  Cuando la traza se prolongó hacia el norte, se agregó una formación adicional que permitió reducir la frecuencia a 6:30 minutos en hora pico.  Esto hasta el momento no ocurrió con la apertura de Parque Patricios.  Si bien el número de formaciones asignadas a prestar servicio en las siete estaciones de la H es reducido (seis formaciones de cuatro coches cada una según los últimos datos publicados el año pasado por SBASE) cuando se lo compara con otras líneas -la C, con nueve estaciones, tiene asignadas 13 formaciones de seis coches cada una -, esto no debería ser motivo suficiente como para que se registren las demoras que se volvieron habituales en los últimos quince dias considerando la baja frecuencia de la línea.

En ese sentido, se observó que las formaciones llegan a demorar hasta quince minutos para salir de las estaciones intermedias incluso cuando cuentan con via libre en tiempo y fiorma como para avanzar con normalidad.  Mientras tanto los pasajeros, que ya esperaban en un andén saturado, continúan abordando una formación Siemens repleta como en los tiempos en los que circulaban en la línea C hasta que el guarda cierra las puertas.  Cuando por fin se reanuda el viaje, los trenes literalmente reptan hasta la próxima estación.  Testimonios de pasajeros destacan también que se ven pocas formaciones prestando servicio, a veces una o dos e incluso llegó a verse un tren estacionado en la via oeste de Corrientes tal como sucede los fines de semana.  Debe decirse además que dicha vía, junto a su correspondiente andén, y la cola de maniobras de la actual cabecera norte deberían utilizarse para agilizar el servicio y evitar que el andén este se transforme en un tumulto cada vez que los pasajeros deben subir y bajar de un tren que recién llega.

Trabajadores de la línea H, cuya identidad se mantendrá en reserva, se comunicaron con este medio para dar su versión de los hechos.  De acuerdo a su testimonio, los distintos sectores operativos de la nueva línea trabajan con una dotación muy ajustada de personal, hecho que se agravó tras la apertura de Parque Patricios.  Al mismo tiempo, informaron que las formaciones no se encuentran en buen estado de mantenimiento: se registran múltiples fallas durante la operación que obligan a demorar o, en el peor de los casos, suspender el servicio.  Esto es fácilmente observable cuando se viaja: vibraciones y ruidos fuertes producidos por ruedas desgastadas o aplanadas, suspensiones en mal estado (cuando se mira una formación desde un andén, se puede apreciar que algunos coches presentan una ligera inclinación hacia alguno de los costados), puertas que presentan problemas en su apertura o cierre son algunos de los inconvenientes que experimentan los pasajeros.  Hasta el momento, ni SBASE (que en la línea H es la encargada del control del servicio) ni Metrovías se pronunciaron al respecto.

Cabe recordar que en 2007, cuando se inauguró el primer tramo de la H, se realizaron diferentes protestas gremiales y denuncias judiciales de parte de Alejandro Franco, ex director de SBASE, que daban cuenta del mal estado de mantenimiento de las formaciones Siemens trasladadas desde la línea C.  En aquel entonces, Franco dijo que “un coche de subte no es como un auto particular, que lo cambiás cada tres años. Esto requiere un mantenimiento, y si vos le hacés el mantenimiento adecuado, el coche anda 50, 60, 70 años. Muchos de estos vehículos son coches muy nobles, pero requieren la atención y la inversión que se establece que tengan que tener para que funcionen bien. Sino, funcionan mal, se paran, se abren las puertas, tienen todos los problemas que tienen.”  Cuatro años y dos estaciones nuevas después, los problemas son los mismos.

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