El 17 de octubre de 1930 viajaban 190 mil pasajeros en el primer día de servicio de la línea B, para convertirse casi 80 años después en la línea más utilizada de la red. Reseña histórica y recorrida fotográfica por la línea roja de la Avenida Corrientes.

Luego de un intento fallido municipal por hacer su propio subte, en 1909, la Compañía de Tranvías Anglo-Argentina (CTAA), dueña del 80 % de la red tranviaria de la Ciudad, presentó a las autoridades comunales un proyecto de cuatro líneas de “tranvías subterráneos”, de las que llegó a construir y a operar sólo una: la actual línea A.  Si bien el plan de la Anglo no cumplía con los objetivos de integración ciudadana que se buscaba con el Metropolitano de 1907, la empresa poseía los capitales para comenzar la inmediata construcción de su red.  Casi al mismo tiempo, el Ferrocarril Oeste presentó un proyecto ante el Congreso Nacional para construir un túnel entre Plaza Once y el Puerto que se superponía con el trazado de la línea I del Anglo.  Así estalló un conflicto de jurisdicciones que marcaría la construcción de subtes hasta la actualidad.

Según el Estado Nacional, el subsuelo capitalino pertenecía a la Nación, por lo que la MCBA no podía otorgar permisos para la construcción de subterráneos.  La Municipalidad, en cambio, argumentaba que el subsuelo era de su jurisdicción por sencillas razones geográficas.  Además, esta se oponía al proyecto del FCO dado que los ferrocarriles,  por encontrarse bajo jurisdicción federal, no pagaban impuestos a la Comuna.  Los tranvías, en cambio, aportaban un 6% anual al erario capitalino: la MCBA apoyó entonces el plan de la Anglo.  El conflicto se solucionó finalmente cuando ambas partes acordaron que el nivel superficial pertenecía a la Municipalidad, mientras que el resto era de la Nación.

En 1912, cuando las obras de la línea A avanzaban a toda marcha, la compañía de tranvías Lacroze Hermanos solicitó a la Nación un permiso para excavar una línea de trenes de carga y pasajeros que conectara su Ferrocarril Terminal Central de Buenos Aires (en Chacarita) con el Puerto por debajo de la Avenida Corrientes.  No obstante, la Primera Guerra Mundial y la complicada situación financiera tras la contienda hicieron que los Lacroze recién pudieran conseguir financiamiento para su proyecto a fines de 1927. 

El 16 de octubre de 1928 se inició la construcción de la actual línea B en las cercanías del Cementerio del Oeste (actual de la Chacarita).  La obra, realizada por el contratista norteamericano Dwight P. Robinson, incluyó el cruce debajo del arroyo Maldonado y varias innovaciones tecnológicas que la diferenciaban de la línea del Anglo: gálibo ferroviario para que los trenes de carga pudieran circular, tercer riel a 550 VCC, escaleras mecánicas, señalización luminosa con paratrenes mecánicos y los primeros molinetes de la red.  El 17 de octubre de 1930, la línea B inició sus 79 años de impecable servicio.

Hoy, filtraciones y “modernizaciones” de dudoso gusto y calidad asedian su infraestructura.  Casi todos sus coches Mitsubishi lucen grafitis, expresión inequívoca de la desidia de la concesionaria.  Así llega a su aniversario el otrora Subterráneo Lacroze.

 


(Construcción a cielo abierto del primer tramo de la línea)

 

 


(Filmación de la inauguración del tramo Lacroze – Callao, el 17 de octubre de 1930)

 


(Primer tren de la línea B ingresando por rampa de Lacroze)

 

 


(El Subte porteño estrena molinetes, en la línea B)

 

 


(Los ingresos a la línea de la Avenida Corrientes a mediados de la década del 30)

 

 

 


(Inauguración oficial del tramo Pellegrini – Lacroze, el 21/07/1931)

 

 
(Antiguos coches y estética de estaciones anteriores a 1994)

 

 


(Antiguos carteles indicativos analógicos)

 

 


(Cartelería de Siemens de épocas de Subterráneos de Buenos Aires)

 

 


(Antiguos coches de la línea B, actualmente radiados en el Gran Buenos Aires)

 


(Formación del FC Urquiza corriendo temporalmente para reforzar frecuencia a principios de los 90)

 


(Característicos murales de la línea, instalados en serie en 1991)

 


(Clásico mural de Inodoro Pereyra en Uruguay, ex estación temática del cine argentino)

 

 


(Coches Mitsubishi con nuevos pasajeros)

 


(Actuales coches Mitsubishi con luminaria de emergencia encendida)

 


(Nuevo sistema de señalización Alstom ATP, instalado en toda la línea en 2003)



(Graffiteros pintando actuales coches en la nueva estación Los Incas)



(Montacargas instalado en Av. Triunvirato, en plena expansión de la línea hacia el oeste)

 


(Nudo del túnel post Los Incas, antes de iniciar la segunda etapa de su extensión a Villa Urquiza)

 


(Máscara de Héctor Pinola en la estación Los Incas, inaugurada en 2003)

 


(Los Incas, la actual cabecera)

 


(Nueva señalética en los accesos a estaciones, implementada a partir de 2006)

 


(Ingreso a la estación Uruguay en la histórica nevada del 9 de julio de 2007)

 


(Actual coche Mitsubishi siendo reparado en la línea Urquiza, en plena nevada)




(Trabajos en la ampliación de la línea hacia Villa Urquiza)


(Nuevas estaciones de la línea B, a inaugurarse en 2010)

 


(Nuevos carteles con nuevas estaciones, en agosto de 2008)

 


(Las empantanadas obras en Echeverría y Villa Urquiza, ahora Juan Manuel de Rosas)

 


(El tramo Los Incas – Echeverría, ya finalizado)

 


(Noches de Jazz en Tronador, año 2008)

 


(Las filtraciones de siempre, en Florida)

 


(La línea roja, cada vez más graffiteada)

 


(El humo ataca a Buenos Aires en abril de 2008. La línea B, una de las más afectadas)

 

 


(Corte de luz en estaciones. Los coches siguen con energía)

 


(Despedida en Carlos Gardel)
 


(Ascensor nuevo en Uruguay)

 


(La línea H llega a Pueyrredón de la línea B. Se planea inaugurar la combinación para el 2011)

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