La RER de París cumplió este fin de semana 40 años de operación. El sistema, utilizado por cerca de dos millones de usuarios por día, ha sido definido como "la columna vertebral" de la movilidad en la región metropolitana de la capital francesa y como un proyecto "revolucionario" que "ha dado su rostro actual" a la ciudad luz. La RER porteña, tributaria de su concepto.

El pasado 8 de diciembre se cumplieron 40 años de la inauguración formal de la Red Expresa Regional de París (RER), definida actualmente como “la columna vertebral” de la movilidad en el área metropolitana de la capital francesa.

La RER fue pionera en el concepto de interconexión subterránea de líneas ferroviarias antes aisladas para potenciar el uso del ferrocarril en el centro de la ciudad y así descomprimir el sistema de Metro. Soluciones similares fueron adoptadas, a partir de los años 60 y 70 por otras importantes ciudades europeas.

El proyecto de la RER porteña, actualmente en sus estadios iniciales, es tributario de la RER aparecida en los tempranos 70 en el Estudio Preliminar del Transporte de la Región Metropolitana, elaborado al mismo tiempo que en Francia se construían las primeras etapas de la red homónima.

El entonces presidente francés, Valéry Giscard d’Estaing, inaugura formalmente la RER (1977).

Si bien las líneas de la RER parisina operaban desde los años 60, lo hacían de forma independiente. No fue hasta fines de 1977 que las secciones ferroviarias al este y al oeste de París quedaron conectadas gracias a la habilitación de la gigantesca estación subterránea Châtelet – Les Halles, donde se conectaron las líneas A y B. El acto, celebrado con “gran pompa”, fue encabezado por el entonces presidente francés, Valéry Giscard d’Estaing.

Esa estación no tardó en convertirse en un importante centro de transbordo multimodal (actualmente convergen allí tres líneas de la RER y cinco líneas del Metro). Por allí circulan a diario unos 750 mil pasajeros, de los cuales casi 500 mil corresponden a usuarios de la RER. 

El repentino éxito de la RER -y su colapso en las estaciones más céntricas y en particular de la línea A, que transporta 1,2 millón de pasajeros diarios- obligó a la paulatina incorporación de material rodante capaz de soportar mayor densidad de pasajeros, como formaciones de doble piso. El proyecto ha sido “víctima de su propio éxito”, al decir de un periódico francés.

En el marco de las recientes celebraciones por los 40 años del sistema, la presidenta de la RATP, Catherine Guillouard, acaba de anunciar un plan de inversiones por 1,5 millón de euros para modernizar las líneas A y B.

La RER parisina, que originalmente comenzó con dos líneas, hoy cuenta con cinco, fruto de sucesivas ampliaciones. Conecta 257 estaciones repartidas a lo largo de 587 kilómetros de vía, 77 de los cuales son subterráneos.

Un reciente libro publicado en Francia (“La epopeya de la RER, de A a B“) lo define como un proyecto “revolucionario” que “encarnó la modalidad francesa al igual que el TGV. “Ha dado su rostro actual a la Île-de-France […] parisinos o no, todos somos generación de la RER”.

Comentarios