Legisladores de la oposición porteña expresaron su desacuerdo con la reasignación de fondos del crédito para las obras del Subte. "Nos tomaron el pelo", dijeron desde el ibarrismo. La medida fue aprobada hace dos semanas con el apoyo del PRO y del kirchnerismo.

La gestión de Mauricio Macri, es sabido, no fue prolífica en la construcción de subterráneos.  Tras una primera etapa de recortes e intervención a SBASE, finalmente el Gobierno porteño pudo conseguir fondos por 480 millones de dólares en el mercado internacional a una tasa de interés del 12,5% anual, de los cuales 350 millones serán para el Subte.  Si bien este monto está lejos de los 7000 millones que Macri dijo haber conseguido de inversores españoles antes de asumir el cargo, y también de los 40 kilómetros que prometió durante su campaña proselitista, fue recibido con igual entusiasmo que críticas.

Para el PRO, el crédito representa la oportunidad para zanjar al menos una parte de la imprudente promesa de campaña para los Subtes.  En cambio, para la oposición fue una operación en la que el macrismo convalidó un interés excesivo que podría haberse evitado de haber esperado a que finalizara el canje de deuda que en aquel entonces se disponía a iniciar el Gobierno nacional.  No obstante, el principal punto de conflicto es la demora de Subterráneos de Buenos Aires (SBASE) en la confección de los pliegos correspondientes para licitar las obras para las que se tomaron los fondos. 

El origen de este último particular se encuentra en una fuerte disputa interna entre Daniel Chaín, ministro de Desarrollo Urbano, y Juan Pablo Piccardo, presidente de SBASE y ex ministro de Ambiente y Espacio Público sobre la forma en que se realizarían las licitaciones.  Para Chaín, debía implementarse la metodología “llave en mano”: el oferente toma a su cargo el diseño, construcción y equipamiento de la obra, entregándola a SBASE lista para su inauguración.  Además, el ministro pretendía incluir una cláusula para que los oferentes incluyeran una propuesta de financiamiento de los costos de los trabajo.  En cambio, esta metodología fue resistida por Piccardo, quien se inclinaría por hacer las licitaciones como se vinieron haciendo hasta el momento.  A fines de julio, se publicó el llamado a licitación para finalizar la línea H comprendiendo dos renglones: por un lado, las obras civiles y, por el otro, la provisión de material rodante.  Esto se interpretó como una victoria de Piccardo en la puja interna, que ahora se ve realzada por los efectos políticos que el derrumbe de Villa Urquiza provoca sobre Chaín.

Los pasos a bajo nivel, otro capítulo de la interna

Producto de esta divergencia de criterios entre Chaín y Piccardo, la confección de los pliegos para las nuevas obras del Subte se demoró más de lo previsto.  Así, los preciados fondos externos pasaron meses inutilizados en el Banco Ciudad generando, además, cargas al erario público por el pago de intereses.  Para afrontar estos cargos, el ministro de Hacienda Néstor Grindetti resolvió invertir el dinero en Letras del Banco Central (LEBAC, instrumento que el BCRA usa para esterilizar parte de los pesos emitidos para sostener el valor del dólar) y en un plazo fijo para que generen un rendimiento equivalente a los pagos por intereses que deben realizarse. 

Mientras tanto, otras iniciativas para aprovechar el dinero empezaron a surgir.  Una de ellas fue generada por Diego Santilli, sucesor de Piccardo en Ambiente, para financiar obras de bacheo y reparación de veredas.  Otra propuesta fue diseñada e impulsada por Chaín, que a pesar de su aprobación sigue generando disputas con parte de la oposición: SBASE prestará 150 millones de dólares (alrededor de 600 millones de pesos) a AUSA – Autopistas Urbanas Sociedad Anónima- para la realización de 25 pasos a bajo nivel de los ferrocarriles Mitre, Belgrano y San Martín y las obras complementarias necesarias (ensanchamiento y repavimentación de calles aledañas para que puedan absorber los nuevos flujos de tránsito).  Además, AUSA se comprometió a hacer el mantenimiento de los puentes que unen la Capital con el Conurbano por 20 años, por lo que deberá abonar un canon de 50 millones de dólares anulaes retroactivo a marzo.  Para todo esto, se propuso a la Legislatura la reasignación de parte de los fondos del Subte, aunque como contrapartida el PRO debió incluir 36 millones de dólares adicionales para compensar la reducción que sufrió el Fondo de Infraestructura Escolar en el Presupuesto 2010.  Si bien estaba previsto que AUSA debería tener listo un cronograma de obras en los próximos 60 días, parece que éste ya está listo, por lo que la jugada del Poder Ejecutivo venía, indudablemente, preparada de antemano.

El diputado Álvaro González, que fue el miembro informante por el oficialismo, expresó que las obras “otorgarán un notable avance en materia de seguridad vial”, a la vez que “contribuirán al plan de movilidad sustentable implementado por el Gobierno porteño”.  Sin embargo, Martín Hourest -Igualdad Social- sospecha de la capacidad y transparencia de AUSA para llevar adelante los trabajos.  “Es una caja negra, que no responde a inspecciones ni a un sistema de controles republicanos. Nosotros pedimos la conformación de un Consejo de Vigilancia, como tienen las sociedades anónimas, pero ni eso quisieron aceptar”.  Incluso, Hourest cuestionó la intención del Poder Ejecutivo acerca de que el préstamo tomado en marzo tuviera realmente el destino que se les planteó a los diputados. “Esto demuestra cuánto nos engañaron diciendo que esa plata iba para los subterráneos”, planteó el legislador.

En cambio, Jorge Sábato –subsecretario de Proyectos de Urbanismo, Arquitectura e Infraestructura-, afirmó que no se subejecutarán las partidas.  “Con esta reasignación de partidas se van a realizar muchos túneles bajo nivel ferroviarios –que hemos denominado “sapitos”, por lo cortos–, como los que deberán conectar las calles Mosconi, Monroe, Pedraza y Larralde, del Ferrocarril Mitre –Ramal Tigre– y los pasos bajo nivel de las calles Ceretti, Arias, Iberá y Besares, del mismo ferrocarril, ramal Bartolomé Mitre. Ya están en proceso de licitación, con los pliegos listos, los pasos bajo nivel de las calles Arias, Ceretti, Iberá, Besares, Cuenca y Llavallol.”  Además, se ensanchará la avenida Santa Fe a la altura de Puente Pacífico, para cuya licitación se publicarán los pliegos en dos semanas.

A pesar de las buenas perspectivas planteadas desde el oficialismo, cuyos proyectos fueron acompañados por el bloque kirchnerista, parte de la oposición cree que fue engañada.  Para el legislador Hourest “Macri, Rodríguez Larreta y Grindetti nos tomaron el pelo cuando solicitaron autorización para emitir el Bono Tango, alegando que era urgente. Se les autorizó a hacerlo y tomaron deuda a tasas demasiado altas, del 12,5 por ciento anual a cinco años, al mismo tiempo que la provincia de Chubut y la empresa IRSA conseguían préstamos similares a 10 años y al 10 por ciento anual. Pero, lo que es peor es que ahora resulta que la plata la necesitarán recién en 2013.
Pero hay algo que es necesario exponer: AUSA es una empresa constructora que no construye, que subcontrata todos los trabajos que realiza y hasta subcontrata a las empresas que certifican los finales de obra. 
Al subcontratar todas sus obras, los costos que debe afrontar el Estado porteño los fijan las empresas contratistas, no la propia AUSA, que es una sociedad anónima, que no tiene supervisión de un consejo de vigilancia como pedimos nosotros para votar favorablemente el desvío de los fondos. Como insistieron con que sólo iban a aceptar el giro trimestral de una rendición de cuentas dirigida a la comisión de Presupuesto y Hacienda, nos negamos a votar este proyecto”.

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