La línea G, en peligro

La línea G, que unirá Retiro con Villa del Parque, corre peligro de no ser construida al menos bajo las condiciones varias veces anunciadas hasta el momento. Tanto el Gobierno porteño como Subterráneos de Buenos Aires consideran que el precio solicitado por los contratistas y bancos chinos es elevado, pero estos se niegan a reconsiderarlo.

Entre las fuentes consultadas por este medio en el ministerio de Hacienda, que solicitaron su identidad se mantuviera en reserva, existen divergencias: mientras unos dan por hecho que el acuerdo no se firmará, otros sostienen que podría “demorar mucho” aunque no se animaron a afirmar si finalmente se concretará.  Juan Pablo Piccardo, presidente de SBASE, dijo a enelSubte.com que por el momento nada se ha hablado respecto a la cancelación de la obra. 

Las tratativas para construir la línea G con financiamiento y tecnología china se iniciaron a principios de 2010.  Tras un 2009 nefasto para el Subte tras la virtual paralización de las obras por el recorte de 75% en los fondos para SBASE dispuesta por el macrismo para dicho ejercicio fiscal, esta obra se había convertido en la punta de lanza para mejorar la imagen de la gestión en un area en la que hasta ahora se exhibieron pobres resultados.  En marzo de este año, el Gobierno de la Ciudad firmó con autoridades del Eximbank chino un acuerdo de financiamiento para la línea G por 1400 millones de dólares. El monto se pagaría en un plazo de quince años, con cinco de gracia, a un interés anual de 7%. No trascendió entonces si la Ciudad abonaría la suma de 150 millones de dólares que los chinos exigían como anticipo para comenzar las obras.  

Los problemas comenzaron con la negociación del acuerdo comercial, en el que se pactarían los parámetros técnicos según los que la línea deberá ser construída.  Como la obra de la G se hará “llave en mano”, existe una fuerte resistencia de los chinos para modificar aspectos que SBASE y el GCBA consideran encarecen innecesariamente el proyecto como, por ejemplo, previsiones antisísmicas.  Otro punto de conflicto es la calidad del material rodante ofrecido por los chinos, que se encontraría bastante por debajo de los estándares requeridos por SBASE.  En este contexto, los chinos utilizan como instrumento de presión una cláusula del acuerdo financiero: si el contrato comercial no se firma dentro del año de rubricado aquel, la oferta expira.

 

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