La jueza Liberatori dictó una cautelar para proteger a los históricos coches. También reclamó al GCBA que fundamente el cierre de la línea A, aunque no impide que se lleve adelante el recambio de la flota. De acuerdo al recurso, la Ciudad debe informar cada una de las acciones que se tomen respecto a las unidades en forma individualizada, además de permitir el acceso a instituciones de preservación a los lugares donde sean guardadas. La decisión es consecuencia de un recurso presentado por la legisladora María Rachid.

 La jueza Elena Liberatori dictó en la noche del martes una medida cautelar que obliga a preservar las 95 unidades La Brugeoise existentes.  La magistrada tomó la decisión a partir de un recurso de amparo interpuesto por la legisladora Maria Rachid (FPV).  Liberatori estableció que el Gobierno porteño “deberá informar pública y periódicamente acerca de las acciones materiales y jurídicas que tome” respecto a cada una de las unidades a la vez que deberá permitir que “organizaciones de usuarios, culturales y legisladores puedan acceder a toda la información relativa a dichos vagones así como acceder a los lugares físicos donde se hallen”.  Liberatori además reclamó a la Ciudad que en un plazo de dos días fundamente el cierre de la línea A, aunque debe dejarse en claro para evitar malos entendidos que la magistrada no impidió que se proceda con el cambio de la flota sino simplemente dictaminó que se preserven las unidades tradicionales. 

En los fundamentos del fallo, la jueza recordó su intervención para evitar que el piso del escenario del Teatro Colón fuese utilizado como regalos empresariales por la compañía que se encargó de su recambio.  “Refiero esta anécdota personal para graficar que se requiere una pronta intervención de protección de los vagones belgas a fin de evitar que próximamente los vagones estén desguazados, abandonados o parte de los mismos como sus farolas antiguas, formen parte de la ornamentación de alguna casa en Punta del Este, si es que antes no corrieron la malhadada suerte de un asado”, escribió en referencia a la broma de pésimo gusto hecha por Horacio Rodríguez Larreta que se convirtió en un bochorno internacional al ser reproducida por medios de todo el mundo.

Liberatori también tuvo en cuenta el deterioro que podrían sufrir los coches si se los guarda a la intemperie.  Al respecto se refirió a la información que dice que las unidades “serían trasladados al predio del futuro taller Mariano Acosta”, que hoy no es más que un terreno, ya que “la flota entera no entra en el taller Polvorín”.  “La medida es preocupante ya que en dicho sitio no existe seguridad ni instalaciones para resguardar la integridad física de los trenes hasta que se decida qué hacer con ellos”, consideró la jueza.

La legisladora Rachid sostuvo en su petición que existen tres proyectos de ley que se serán presentados ante la Legislatura en marzo, cuando se inicie el período de sesiones ordinarias, realizados por sus pares Aníbal Ibarra, María José Lubertino y Rafael Gentili y que solicitan que la protección de los coches se enmarque en lo dispuesto por la ley 1227.  En esa situación se encuentra el coche 10 desde principios de 2011, cuya restauración había sido iniciada por Metrovías pero se encuentra detenida.  Rachid también solicitó que “al menos el 75 por ciento de los vagones La Brugeoise sean adaptados para seguir en funcionamiento, con fines turísticos, los fines de semana”, pero esa decisión deberá tomarse como parte de la resolución de fondo, que emitirán la jueza Liberatori o su colega Patricia López Vergara. 

Al conocer el fallo, Rachid expresó que “la ciudad de Buenos Aires debe conservar su patrimonio cultural, como lo hacen muchas ciudades en el mundo, constituido no sólo por estos coches históricos sino también por su funcionamiento, que constituye en sí mismo la vivencia histórica de nuestra identidad cultural.  Los mismos pueden refaccionarse, adaptarse y funcionar, si no todos los días, al menos los fines de semana y feriados”

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