La estación Flores contará con murales de Guillermo Roux

SBASE firmó un convenio con el artista en el que cede la reproducción gratuita de dos de sus obras para convertirlas en murales, que se instalarán en la estación San José de Flores.

El presidente de Subterráneos de Buenos Aires, Juan Pablo Piccardo, firmó un convenio con Guillermo Roux en el que el artista permite la reproducción gratuita de dos de sus obraspara ser transformadas en murales para la estación San José de Flores de la línea A.  El convenio se da en el marco del Programa de Preservación y Difusión del Patrimonio Cultural de la Ciudad que tiene como objetivo acercar a los usuarios al arte, creando un museo subterráneo que ya cuenta con más de 400 piezas.

 

Guillermo Roux nació en el barrio de Flores en 1929. Realizó exposiciones retrospectivas en los mejores museos del mundo: The Phillips Collection de Washington, 1988; De la Phillips Collection al Museo Nacional de Arte Decorativo, Bs As, 1988: Museo Staatliche Kunsthalle de Berlín, RFA, 1990; Museo Nacional de Bellas Artes, Bs As, 1998, Centro Cultural Recoleta, Bs As, 1999. Recibió el Primer Premio Internacional de Pintura en la XIII Bienal de San Pablo (1975). Es Académico de Número de la Academia Nacional de Bellas Artes. La editorial Rizzoli de Nueva York editó dos libros sobre su pintura. Realizó un mural (5,50 x 12,50 m.) para la Torre de YPF del arquitecto César Pelli en Buenos Aires (2005). Fue nombrado Ciudadano Ilustre de la ciudad de Bs As por la Legislatura porteña (2007). La Legislatura de Santa Fe lo eligió por unanimidad para realizar un mural (3,50 x 7 m.) con el tema de la Constitución, para la Cámara de Diputados (2009). Además de su labor de pintor y muralista, dirige una Escuela de dibujo y pintura, ilustra libros, escribe sobre temas de arte y relatos autobiográficos.

 

Las obras que se instalarán en la estación Flores se titulan La orquesta de Blum y El Ángel de Flores. La orquesta de Blum es un homenaje a aquellas pequeñas orquestas de los años 30 que animaban los bailes en los clubes de barrio, casamientos, festividades y carnavales de Buenos Aires. Una de ellas, la Orquesta de Blum, que luego cambió su nombre por la orquesta de Raúl Alvarado, iba y venía incansablemente de barrio en barrio para alegría de los porteños que bailaban aquellas rumbas, valses, boleros y fox-trot. Blum fue un alemán que llegó a la Argentina a los 4 años y que, sin estudiar música, fue compositor, tocaba el piano, bandoneón y trompeta, entre otros instrumentos.

El ángel de Flores es un infinito horizonte de pampa, con algunos claros de agua, ombúes y pastizales. Una calle ancha, de tierra, lo atravesaba de punta a punta, la que habría de ser Rivadavia. La iglesia de San José de Flores, tal como hoy la vemos, sobresalía en ese paisaje chato y sereno. La pintura no es una reconstrucción histórica de este antiguo barrio, sino la descripción imaginaria de aquel Flores pequeño y perfumado. Las luces amarillentas se encienden y el Ángel es una aparición en el cielo estrellado. El artista recurrió a una iconografía conocida en nuestra pintura: imágenes de Prilidiano Pueyrredón y de otros autores pueblan la escena. A la izquierda, todo sucede bajo un implacable sol de verano y a la derecha, en que una carreta tirada por bueyes se pierde por la calle polvorienta, la silenciosa noche de verano anunciada por rosados y rojos del atardecer.

 

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