Las obras de subte, parte de una disputa política aún en juego.

Por estas horas, Mauricio Macri analiza convocar a una nueva conferencia de prensa para anunciarles a los porteños que la extensión de la línea E del subte, desde Plaza de Mayo hasta Retiro, no podrá concretarse. Al menos no en los 36 meses previstos para la ejecución del túnel de 2300 metros bajo la avenida Leandro Alem y de las tres nuevas estaciones. ¿El motivo? El gobierno nacional no está aportando los fondos necesarios para la obra, presupuestada en casi 347 millones de pesos.

Para Macri, la suspensión de esta obra, actualmente en la etapa de estudios técnicos, para los cuales ya fueron colocados obradores por parte de la empresa Benito Roggio, supone un dolor de cabeza: trastoca en gran medida sus planes para mejorar el transporte público en la ciudad y aliviar de ese modo el caótico tránsito porteño.

Pero para el gobierno de la ciudad el incumplimiento de las autoridades nacionales no representa una sorpresa. “No hemos podido avanzar en ningún tema importante de la agenda en común”, se lamentan cerca de Macri. Y repasan: subtes, traspaso de la policía, autopista ribereña, coparticipación, traslado de villas, el juego…

Sobre este último punto, Macri redobló la apuesta y exige el 100% de lo recaudado en los casinos y tragamonedas, que hoy va a parar, en el 75%, a las arcas nacionales. Pretende forzar así una negociación y obtener al menos el 50%, unos 300 millones de pesos anuales. Pero desde el gobierno nacional la única respuesta ha sido el silencio.

“La salida de Alberto Fernández no supuso ningún cambio. Sergio Massa tampoco se sienta a hablar con la ciudad”, se oye repetir como un lamento tanguero en el despacho del jefe de gobierno.

Macri ya anunció abiertamente que será candidato presidencial en 2011, pero no cree que eso vaya a agravar la relación a medida que se acerque la próxima campaña. “Si peor no podemos estar”, razona ante sus colaboradores.

Para peor, la situación financiera del país y el desinterés de los inversores extranjeros por la Argentina son un obstáculo para que la ciudad obtenga créditos del exterior para obras imprescindibles. Aunque anteayer fue bien recibida en Bolívar 1 la decisión de Cristina Kirchner de cancelar la deuda con el Club de París, hay cautela sobre lo que ello pueda representar para la llegada de inversiones al país.

Macri siempre apostó a que una ciudad transformada por sus obras fuera su mejor carta para competir por la presidencia. Los tiempos políticos, sin embargo, no siempre coinciden con los intereses propios, y la crisis del campo, con el protagonismo asumido por Julio Cobos y Elisa Carrió, obligaron a Macri a comenzar a hablar de 2011, lo que hasta hace poco evitaba.

Ahora, deberá competir sin una ciudad transformada como pretendía. Esa es la carta que el gobierno nacional tenía guardada para él.

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