Por Maximiliano Ferarro, legislador porteño CC ARI en UNEN

Además de legislador de la Ciudad de Buenos Aires, soy un porteño al que le gusta vivir y viajar la ciudad. No tengo auto. Camino, tomo subtes y colectivos. Sé exactamente cuánto vale el boleto, que el 140 no pasa nunca, que el 152 viene siempre y que, algunos 15, tienen aire acondicionado. Pero aún sé más sobre los subtes porteños porque tomo diariamente la Línea B de la estación Medrano a Florida, y esto implica pasar un tiempo valioso de mi vida en un transporte público, como la mayoría de los porteños.

Por eso trabajo para destacar la función social que tiene este tipo de transporte y porque es el medio más rápido y eficiente en una gran ciudad como la nuestra que suele estar colapsada por el tránsito vehicular.

El año pasado presenté un proyecto de ampliación de la tarifa social destinada también a beneficiarios de planes sociales nacionales y no solo porteños; desempleados; quienes cobren salario mínimo, veteranos de Malvinas y a docentes de escuelas públicas, entre otros, quienes tendrán una reducción del 60% sobre el valor del boleto.

Este año decidimos relanzar y promocionar nuestro proyecto de ley para extender el horario del servicio del subte de la Ciudad de Buenos Aires de modo que funcione de 5 a 1.30 de lunes a sábados, y los domingos y feriados, entre las 7 y la medianoche. Para eso trabajamos en otro formato de nuestro proyecto histórico: la campaña 2.0 “Llegás antes”.
¿Cuál es la idea rectora de esta campaña? Simplemente que: “Si se extiende el horario del subte llegás antes y tenés más tiempo para trabajar, estudiar, disfrutar de la familia, de los amigos y de la ciudad”.
Creo que lograr simples cambios en el funcionamiento de los servicios públicos pueden producir grandes mejoras en la vida cotidiana de los ciudadanos. Y esto es una enorme oportunidad para todos, por eso desde 2012 venimos haciendo campaña para extender el horario del subte.

Somos muchos los ciudadanos usuarios del subte, en las seis líneas viajan en promedio 21.006.610 pasajeros por mes, un número que implica un gran negocio y deja una importante recaudación. Nuestro proyecto quiere despegar del mercantilismo y considerar al subte como un transporte público de pasajeros. El subte es un instrumento con una importante función social ya que, para determinados sectores de la población, es el único medio de transporte financieramente accesible para sus desplazamientos cotidianos, como también, una fuente de libertad y movilidad.

Los porteños como individuos modernos de una gran ciudad, vivimos preocupados en controlar el reloj: el tiempo, en qué lo usamos, cómo lo exploramos y ocupamos determina nuestra existencia, nuestro bienestar y la posibilidad de vivir mejor. Creo que el tiempo de los porteños es un dato valioso y concreto, que pretendemos proteger con este proyecto de ampliación horaria. Según el sociólogo Norbert Elias, el tiempo es un dato social, un concepto y un símbolo humano de un alto nivel de síntesis, es un instrumento especial de orientación humana en el devenir de la vida. “En la actualidad se necesita el tiempo para orientarse en la ejecución de una multitud variopinta de tareas”.

Por eso “llegar antes” es un gran progreso en la vida diaria, la extensión del horario del subte redundará en beneficio de trabajadores, estudiantes y pasajeros en general que, por sus obligaciones particulares, necesitan que se les garantice un medio de transporte público como es el subte en horarios más amplios que la estrecha franja actual. También significará menos alcohol al volante, menos accidentes de tránsito y más seguridad vial para todos.

Por otro lado, está claro que no hay razones técnicas ni sociales que fundamenten la situación actual que coloca a la Ciudad de Buenos Aires con uno de los servicios de subte con el horario más reducido de Latinoamérica y el mundo.
Si bien con este proyecto no pretendemos un servicio de 24 horas como el de la ciudad de Nueva York, porque las características técnicas de nuestro sistema imposibilitarían las tareas de revisión y mantenimiento de infraestructura del material rodante que se realizan en el horario sin servicio, contempla avanzar en una prestación del servicio similar a los horarios en los que funciona el Metro de Madrid (hasta las 2.00 AM), el Metro de San Pablo (hasta la 1.00 AM), el Metro de Londres (hasta las 00.30 PM), el Metro de Barcelona (hasta las 00.00 PM), o el Metro de Santiago de Chile (23.40 PM).

Con la ola privatizadora de los ‘90 y la concesión a manos del Grupo Roggio, a pedido de los empresarios, el horario fue restringido ya que se “necesitaba más tiempo para realizar las imprescindibles obras de modernización que solo eran posibles durante el horario nocturno”, excusa que continúa hasta nuestros días.

Entonces la ampliación del horario desde una dimensión social generará efectos positivos en los miles de trabajadores y estudiantes que utilizan el transporte público en dichos horarios, desde una dimensión económica estimulará el ámbito comercial nocturno y desde una dimensión técnica planifica un sistema de transporte ordenado para la Ciudad.

Buscamos que estos proyectos de ampliación del subte no sean una política discrecional de un gobierno de turno, sino que realmente sea tomada como una política de Estado. Queremos que la Ciudad de Buenos Aires mejore su tránsito y seguridad vial, para eso se debe fomentar al subte y respetar el presupuesto de los pasajeros que usamos diariamente este servicio. Esto se convierte en política de Estado tratándose en la Legislatura, donde está la representación de todos los sectores políticos.

Extender el horario actual y ampliar la tarifa social del subte significa mejorar la vida del porteño y convertir a un transporte público en una parte agradable de nuestras vidas. Como dice la letra del tango Un sábado más: “La boca del subte bosteza mi andar rumbo a la salida de la Diagonal”. Será un gran avance para los ciudadanos que las bocas del subte se transformen en una invitación a viajar mejor, más rápido y a toda hora.

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