De la auditoría de Barcelona, por la que el GCBA pagó unos tres millones de pesos, sólo se conoce un incompleto e inexacto resumen ejecutivo. SBASE alega que existe una versión completa, pero sólo en papel. Hasta ahora nadie la conoce.

Poco antes de que Macri aceptara finalmente el traspaso del subte a la órbita de la Ciudad, Subterráneos de Buenos Aires contrató a Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB), operadora estatal del metro de esa ciudad española, para realizar una auditoría sobre el estado general de la red porteña y definir una escala de prioridades en inversiones y los pasos a seguir una vez que el subte dependiese del GCBA. La auditoría realizada por técnicos catalanes consideró en su evaluación a la red histórica (líneas A, B, C, D, E) y el Premetro, dejando afuera tanto la infraestructura como el material rodante de la línea H, inaugurada en 2007, que fue siempre responsabilidad de la Ciudad.

Hasta hoy, varios meses después de haber supuestamente concluido los trabajos de inspección y procesamiento de la información obtenida, lo único que se conoce de la auditoría barcelonesa es un impreciso y breve resumen que centra su atención sobre el estado del material rodante, hecho público por la legisladora porteña Gabriela Cerruti (Nuevo Encuentro). En su momento Juan Pablo Piccardo afirmó que se trataba sólo de un resumen ejecutivo de un informe final que estaría listo para diciembre. Hasta ahora, esa versión final no ha sido publicada por SBASE. Ante la situación, enelSubte se comunicó con la compañía estatal, donde alegaron no poder facilitar una copia del mismo ya que SBASE no poseería una copia digital de la auditoría sino solamente una única versión en papel que permanece hasta el momento en las oficinas de Agüero 48, desconocida para la prensa y el público en general.

Como ya señaló oportunamente este medio, la falta de publicidad de la información no es nueva en Subterráneos de Buenos Aires. Cabe recordar que a partir de octubre de 2010 dejaron de publicarse en el sitio web de la empresa los habituales boletines de servicio elaborados por la Gerencia de Control de la Concesión. En su momento, este medio se preguntó por qué SBASE realizó una contratación directa a una firma extranjera para cononocer información que sería su deber producir, y que de hecho la propia empresa publicaba en informes periódicos. Estos estaban dotados de un nivel de precisión muy superior al de la auditoría barcelonesa.

Algunos pasajes del resumen ejecutivo de la auditoría de TMB resultan de hecho objeto del más burdo “copy-paste“. Se copiaron párrafos correspondientes al diagnóstico de los trenes Fiat Materfer en el apartado referido a los Mitsubishi de la línea B, algo que no parece aceptable en un documento técnico cuya elaboración costó cerca de tres millones de pesos a las arcas públicas.

Resulta particularmente extraño que un documento de estas características y con estos costos de elaboración carezca de una versión digital para su consulta, cualquiera sea su formato. Dicha modalidad parece contrariar las prácticas actuales donde se prioriza la utilización de medios digitales por sobre los físicos. Más todavía llama la atención que TMB eligiera enviar desde Europa varios tomos, según alegaron responsables de la empresa, en formato impreso. Resulta extraño también que exista sólo una copia de la misma y que esta resulte particularmente esquiva a quienes desean acceder a dicha información. Tan celoso secretismo, forzosamente, levanta sospechas que la propia SBASE podría haber evitado si tiempo atrás hubiera hecho disponible la información a la ciudadanía.

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