Fue la Agencia de Protección Ambiental para que presente los estudios de impacto ambiental de las antenas de telefonía celular instaladas en las estaciones del Subte.

Este lunes la Agencia de Protección Ambiental de la Ciudad de Buenos Aires informó que intimó a Metrovías para que presente los estudios de impacto ambiental de las antenas de telefonía celular emplazadas en las estaciones de subterráneos. La empresa deberá cumplimentar dentro de los próximos 30 días los estudios correspondientes a lo consignado por la ley 123 de Evaluación del Impacto Ambiental.

Ante declaraciones periodísticas sobre la temática, cabe aclarar que no existen evidencias concluyentes de que los campos magnéticos generados por los subterráneos funcionen de manera sinérgica con las radiofrecuencias emitidas por las microantenas colocadas en las estaciones. Una radiofrecuencia sólo puede ser potenciada o anulada por otra radiofrecuencia y no por un campo electromagnético como el que generan los subtes. Por tratarse de antenas de baja frecuencia, las mediciones realizadas en subterráneos en los momentos de mayor actividad arrojaron un máximo de 5 volts/metro, es decir de 5 a 10 veces inferior que una antena colocada en un edificio.

La Ciudad de Buenos Aires cuenta con un mapa actualizado en el cual se encuentran georreferenciados cerca de 600 sitios donde se encuentran instaladas antenas de celular. Estos espacios son medidos por técnicos de la Dirección de Evaluación Técnica de la Agencia en el momento de mayor intensidad de emisiones. Las empresas responsables por las antenas deben presentar mediciones actualizadas una vez por año. El Registro de Mediciones de Radiaciones No Ionizantes de la Dirección de Evaluación Técnica ha sido certificado durante 2007 por la norma ISO 9001.

De los 600 sitios relevados, la totalidad se encuentra por debajo de las emisiones reguladas por la resolución 202/95. Según un informe del Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas de las Fuerzas Armadas (CITEFA), el 70% de los sitios no superan los máximos establecidos de radiaciones que demandan los países más exigentes en la materia como Rusia, Italia y Suiza.

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