Esta semana arribaron al país las primeras nuevas locomotoras chinas para el San Martín. Pese a que el Gobierno se las atribuyó como parte de su gestión y afirmó haberlas "comprado", lo cierto es que fueron adquiridas en el marco del crédito de 2400 millones de dólares con CMEC, acordado en 2013.

El Gobierno nacional volvió a atribuirse esta semana obras y compras iniciadas por la gestión anterior. En concreto, se adjudicó haber “comprado” a China locomotoras para los servicios de cargas del Ferrocarril San Martín, que habían sido presentadas en la planta de CRRC Qishuyan en septiembre pasado, en el marco de una visita oficial a China.

locomotoras_presentacion
Fiad (ADIF), Sasia (Unión Ferroviaria), Dietrich (Min. de Transporte), Maturano (La Fraternidad), Lemos (BCyL) y representantes de CMEC, esta semana, en el puerto.

El primer embarque de estas máquinas arribó esta semana al Puerto de Buenos Aires proveniente desde Shanghái, siendo recibido por el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, el presidente de ADIF, Guillermo Fiad, y el titular de Trenes Argentinos Cargas, Ezequiel Lemos.

Pero lo cierto es que la compra de estas 67 locomotoras de trocha ancha no fue gestionada por las actuales autoridades, sino por la gestión de Florencio Randazzo, y ya se encontraban en fabricación para el cambio de gobierno.

El acuerdo firmado por el ex ministro del Interior y Transporte incluía, además, la compra de otras 10 máquinas de trocha media (para la línea Urquiza) y 30 de trocha métrica (para la línea Belgrano), 3500 vagones de carga (ya llegaron 1488, parte de los cuales ya están en uso), repuestos para rehabilitar cerca de 2000 vagones en talleres nacionales, maquinaria y materiales varios (durmientes, rieles, fijaciones) para renovación de vías de los ramales administrados por el Estado.

Ese crédito había sido firmado en 2013 con la corporación CMEC (China Machinery Engineering Corporation) por un monto cercano a los 2400 millones de dólares. En 2015 Randazzo había dejado avanzadas las negociaciones para un segundo tramo de ese crédito, duplicando el financiamiento inicial hasta los 4800 millones de dólares. Sin embargo, en el último viaje oficial a China nada se mencionó acerca de continuar ese acuerdo, que estaba orientado a “renovación de vías e infraestructura ferroviaria de cargas a través de empresas argentinas”.

No es la primera vez que el Gobierno se adjudica obras de la gestión anterior: el mes pasado, al lanzarse el spot “Empezamos”, se atribuían como propias no sólo las obras de renovación de ferrocarriles de cargas (acordadas e iniciadas por la gestión de Randazzo), sino también la demorada electrificación de la línea Roca y la construcción del viaducto Ringuelet (otras dos obras iniciadas por Randazzo, cuyo financiamiento fue acordado por esa gestión y que estaban en marcha al momento de ocurrir el cambio de gobierno) y hasta del Metrobús La Matanza, lanzado en las postrimerías de la gestión anterior.

Desde luego, existe continuidad administrativa del Estado independientemente de los gobiernos y es saludable que sigan en pie iniciativas como la electrificación del Ferrocarril Roca o la compra de material rodante a China. Lo llamativo es mancillar la “herencia” y apropiarse al mismo tiempo de las obras heredadas, presentándolas como logros exclusivos de la actual gestión. Es faltar a la verdad.

Comentarios