Indignación: llueve dentro de los CAF 6000

Los equipos de aire acondicionado de los coches usados que la Ciudad compró para la línea B pierden agua o se encuentran apagados, sin funcionar. Un estado deficiente: las ventanillas tienen inscripciones vandálicas hechas en Madrid hace más de diez años. Hasta ahora sólo cuatro trenes de 14 han sido puestos en servicio, pese a que se los había prometido para el verano.

Los usuarios de la línea B manifestaron su indignación ante la considerable pérdida de agua de los equipos de aire acondicionado de los trenes CAF 6000 -comprados de segunda mano al Metro de Madrid-, que tras tortuosos contratiempos la Ciudad ha comenzado a poner en marcha en los últimos meses.

Contrariamente a lo que podría pensarse, no se trata de un episodio aislado, sino de una falla reiterada en al menos dos de las cuatro formaciones que han podido ser puestas en marcha al día de la fecha.

La caída de agua no sólo implica una molestia para los sufridos pasajeros de la línea B, que debieron esperar varios meses más de lo anunciado para poder abordar los publicitados “nuevos” trenes que sólo se conocían por fotos, sino también comporta un riesgo para la seguridad del pasaje, ya que el agua se filtra a través de los dispositivos de iluminación.

Pero no es lo único que ha molestado a los usuarios de las formaciones madrileñas: llamó la atención de muchos el nivel de vandalización que presentan las ventanillas, que se encuentran fuertemente rayadas con elementos punzantes, una práctica habitual de ver en otros países pero no muy difundida en la Argentina. Algunas de esas escrituras vienen acompañadas con las fechas en que se hicieron: algunas datan de hace diez o quince años.

Capítulo aparte merece la apertura manual de las puertas, que despistó a más de uno y que ya comienza a ocasionar demoras al momento de ascender y descender de los trenes en las estaciones. Otro elemento más -entre otros como la disposición de asientos o la velocidad máxima- que revela que los CAF 6000 no fueron pensados para líneas de alta demanda, como bien lo recordaban tiempo atrás desde la capital española.

Los polémicos trenes usados, cuyo costo final se ha calculado prácticamente equivalente al de unidades cero kilómetro, han resultado en un auténtico dolor de cabeza para la actual gestión de la Ciudad y amenazan con convertirse en una mancha difícil de borrar para la gestión de Juan Pablo Piccardo al frente de Subterráneos de Buenos Aires. El presidente de la empresa estatal ya enfrenta una denuncia penal por la adquisición del fallido material.

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