Formaciones fuera de servicio, demoras, interrupciones y hasta un suicidio afectaron los últimos días al servicio subterráneo. ¿Habrá sido el humo?

En la superficie la noticia de la semana es una sola, el humo que cubrió la ciudad a raíz de la quema de pastizales en el noroeste de la provincia de Buenos Aires y en el sur de Entre Ríos. Bajo tierra las noticias son varias: otro suicidio, desperfectos técnicos y demoras e interrupciones.

En el día de ayer a las 9 de la mañana un hombre se arrojó a las vías en la estación Callao de la línea B, lo que produjo primero la interrupción total de la línea para luego de 30 minutos implementar un servicio limitado entre las estaciones Los Incas y Medrano. Recién a las 12 del mediodía volvieron a correr trenes por toda la línea, aunque el servicio se prestó por largo rato con demoras y sin detenerse los trenes en la estación del siniestro.

El hombre sería Rodolfo Siro de 65 años, quien fue conocido publicamente en los medios a raíz de un violento robo del cual fue víctima días atrás en su local de joyas ubicado en la calle Libertad en el centro porteño, donde además presenció el asesinato de su colega quien intentó ayudarlo en medio del episodio. Los restos de Rodolfo quedaron en el anteúltimo coche de la formación que se mantuvo frenada durante horas hasta que fueron retirados.

En los últimos tiempos se vienen registrando más demoras e interrupciones que las ocurridas habitualmente. El pasado martes la línea B registró demoras de hasta 20 minutos entre tren sin haberse anunciado por los altoparlantes ningún tipo de desperfecto. Lo mismo le ocurrió a la línea C la noche del mismo día.

Asimismo, ayer jueves a las 16 horas una formación Alstom de la línea D sufrió desperfectos técnicos, lo que obligó a que fuera evacuada en la estación Pueyrredón y trasladada a la cola de maniobras de Catedral. La avería también produjo demoras en la línea.

A este panorama de complicaciones se le sumó el humo que afecta a la Ciudad de Buenos Aires y alrededores. Ocurre que los incendios registrados en grandes extensiones de la zona del Delta también se sintieron fuertemente en algunos sectores de la red de subterráneos.

En las líneas con bajo flujo de renovación de aire el olor aún se podía sentir en la tarde de ayer cuando los vientos ya habían limpiado gran parte de la humareda de la Capital, pero aún no hacía lo suyo bajo tierra.

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La situación empeoró esta mañana cuando los vientos volvieron a soplar desde el sector de los incendios, y la Ciudad vive hoy uno de los peores días desde que comenzó el suceso hace más de 10 días atrás. La red de subtes no está ajena a lo ocurrido y por estas horas ya es complicado respirar en trenes y estaciones donde normalmente suele faltar el aire producto de una paupérrima ventilación, ahora potenciada por estos humos que dificultan hasta la visibilidad en lugares oscuros.

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